De tanto soliloquio,
deje de escuchar tu voz
De mirar otros ojos ,
te difuminaste
hasta desaparecer.
Dormí en otros brazos
me desperte un buen día,
en fría soledad
Ahora en este vagar
desquiciado,
mendigo amor
ciego sin lazarillo
que a ti me guíe.
Los pájaros en la mañana
me niegan tu voz,
ahora nadie sabe decirme de ti.
Vago por los caminos
solo con mi pena
en soledad
El frio me hiela el alma
Añorando tu calido abrazo
Vivo en la zozobra,
vierto mis lágrimas desesperadas
en los manantiales con el deseo,
de que estas lleguen
hasta la fuente de tu patio.
A la espera que en un simple acto,
tus manos se llenen de mí pesar
Refresques tu rostro,
humedezcas el suave contorno de tu cuello.
En ese preciso instante
Es cuando a mil kilómetros de distancia...
Muero de amor
Epi o el Buhonero

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