Como cada amanecer baja el loco hacia la medina, con el sueño en los ojos y ese andar desaliñado, el sopor y los bostezos de quien aún no sabe si ha despertado o sigue en los brazos de Morfeo, busca la vieja fuente donde el caer continuo de un agua cristalina, rivaliza con el canto de los gorriones mañaneros que van a livar entre alboroto de alas y picos, espera paciente a que ellos terminen y acto seguido hace sus adbluciones, mira al sol que poderoso se va haciendo con las sombras hasta engullirlas, dando a conocer lo bello y lo triste de cada día.
Hoy marcha contento es viernes, Salat al-jumu'ah, día de la oración, día que se da para comer al que no tiene. Se dirige al souk sguer, buscando la esquina donde podrá conseguir un cuenco de humus con un pan de pita o khubz, sueña despierto con el deseo de poder, con las pocas monedas que le sobraron de ayer, comprar o mendigar, según se tercie un cuarto de aceitunas sería perfecto, un gran manjar, que ya quisiera el mismísimo Al- Malika Maghribi.
Loco, por ende irreverente , descarado bufón de la corte que vive en la calle, que vende en la calle que ama y sufre en la calle.
Personajes reales; unos que tienen, otros que aparentan tener y la tribu del Loco... que no tiene nada, sin trampa ni cartón, dotados de poca vergüenza zalameros y teatreros, pequeños ladronzuelos venidos de cualquier duar, sucios y arapientos de ojos vivos, ávidos por conseguir algo que llevarse a la boca y al bolsillo, consumidores de cualquier cosa que les haga olvidar quienes son y porque están ahi, abandonarse al sueño de cruzar, allí donde sueñan que es mejor, porque lo dice la tele, lo venden Ias parabólicas y lo cuentan aquellos que vuelven con aire triunfal, aunque la realidad sólo ellos la saben.
Hoy el loco registra las basuras de los hoteles más importantes de la ciudad, busca algo en particular, botellas con restos de whisky , sabe que es tarea ardua, pues los propios trabajadores se esmeran en vaciar los restos en botellas pequeñas de plástico, son los primeros y mejores recicladores, le pide al dios de marras tener suerte en tan ardua misión, hoy tiene una cita importante, la luna está en creciente y tiene una cita ineludible.
Lleva consigo algo de kif, cuernos de gacela, algo de pastela y té.
Tiene una cita en Marsham, cuando la noche esté algo más avanzada. Tiene permiso para entrar, el va de parte del muerto... nada que objetar, está noche compartirá sus viandas, su whisky y kif con Chukri, dormirá allí, no hay peligro pues los muertos son de fiar y tranquilos agradecen el calor de los vivos y su conversación.
Vuelve el loco a su locura, el sabe lo que la noche debe al día , sabe y no puede callar y grita a la noche...
¡De parte del Loco!
El pan desnudo
es un pan de muerte
que el cobarde escondido
marca en la distancia
No habrá paz en Gaza .
Reventon carmesí, sobre el pecho destrozado inunda
tallado en la frente un rubi
franco tirador demente
No habrá paz en Gaza
Niño, anciano... madre que corre
Comer se ha convertido en necesidad de riesgo
El pan desnudo se pudre
el eco de los tiros
decide; quién vive
quién come
No habrá paz en Gaza
Tiempo de errores
entre pinchitos y divorcios
el loco de las rosas maldice
falsos amores
En la jaima se esconden los rostros
que nadie quiere ver
Búscame en Larache
al atardecer
No habrá paz en Gaza
Las golondrinas de Kabul llegan a Gaza
Donde el hombre asesina al hombre
Entre los escombros de la destrucción
Imponiendo el viejo miedo
vuelven los rostros para no ver
que es tu padre, tu hermano
El que dispara, lo hace con la cara cubierta
El que cae... con la cara descubierta
Sin comprender porqué y hasta cuando
No habrá paz en Gaza
Vagan los desorientados
Sin brújula que valga
En busca del viejo sicomoro
La plaza ya no está
No hay canastos de higos frescos y naranjas
No se escuchan las viejas cuitas
Ni embarazos de esperanza
Ni niños correteando a su alrededor
Payaso de las bofetadas
No ríe
Desconsolado llora
Tanta orfandad provocada
No habrá paz en Gaza
Argelia es un vendaval que llega
Atraviesa la zona entre dos palacios
Recoge en un susurro
A los hijos y las historias de nuestro barrio
Hace tiempo que marcho la azucarera
Nadie la espera
No habrá paz en Gaza
Se implanta la desidia
Como una bruma sube
Es una condena que pesa
Y ni hombres ni dioses pueden con semejante losa
David se deshizo de su estrella
Le recogió el genocida
La parca espera tranquila
Su momento álgido
La cosecha es abundante
De soslayo mira enamorada
Undiendo su guadaña
En las marchitas esperanzas
Del que yo no espera nada
No habrá paz en Gaza
No habrá juicio para los muertos
El fiel de la balanza es un obelisco
Que el cielo rasga
El peso de las almas, iguala al de la pluma
Brazos en cruz sobre pedestal
De escombros y huesos
No habrá paz en Gaza
¿Que será de Gaza?
Que de sus gentes
¿Que será de Palestina ?
Aquí como en Kabul
Llega lo peor
La pérfida muerte manda
Los verdugos ladran
¡esto aún no ha acabado!
Hermano silencia ha hermano
El juez es el cargador
Verdugo el dedo que que el gatillo aprieta
El rostro que se oculta tras la capucha
Es el cobarde acusador
No habrá paz en Gaza
El mundo es un polvorín
En manos de enajenados
Los caballos del Apocalipsis
Cabalgando lentos sopesando el próximo asalto
En otras latitudes el señor del cinco por ciento
Ladra
Reclama para sí el Nobel de la Paz
Pero todos sabemos, que suya es la dinamita que mata
Al nuevo David no le importa, no para
No se sacia
No parará, hasta desposjarlos de todo
Hasta empujarlos al mar.
No habrá paz en Gaza
El loco pide piedad
Como piedad pide la madre
Piedad exhala el moribundo antes de morir
Piedad pide el hijo
Al dios que fuere
Aquel ya sabía de sus propias imperfecciones
No se le ocurrió otra broma más cruel
Que hacernos a su imagen y semejanza
No habrá paz en Gaza...
Epi o el Buhonero