Se va en un suspiro, aquella que tantos quebraderos me da.
Como el caer de las hojas en otoño
rompe el silencio,
de su brote más tierno despierta en la mañana.
Luz, que a las sombras engulle, de sus hombros cansados, el manto estrellado quita.
Arco iris, de sus colores...
El verde.
Esperanza de vida, la más hermosa prenda que la fría mañana ofrece.
Velo diamantino en un despliegue de luces insuperable, luna de plata te engalana, en la paciente espera del astro sol...
Cubriendo de oro a tan tierna flor.
Solo inmensidad,
soledad que no es,
alfombra que cubre caminos,
hermosea senderos...
Veredas de mi corazón.
Soledad escogida,
soledad a ratos amada...
Que andar con muchos cansa,
y si no es por tu inmensidad que todo lo habita,
Este platicar contigo,
no tendría sentido
Epi o el Buhonero

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