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viernes, 22 de abril de 2016

Que no quede....



 










Que no quede en efeméride lo que tu nombre entraña
Que no quede para gozo de cuerdos tu razonar de loco
Que nunca te abandone aquel que dio juiciosas sentencias
Y repartió refranes por doquier de cualquier cuita que tu
Alocada cabeza imaginara

Que no sea Barcino tu última aventura
Que sigan tus pasos esos que no saben
Que de las carencias del ayer ahora tenemos aumentadas
Que tu pluma siga desvelando realidades e inconformismos
Que el oro de tu pensamiento sea oro y no lustrosos latones
Que no quede en bibliotecas encerrado

Aquel que nació para correr aventuras que enderezaran entuertos
Pues mucho es el trabajo pero más nuestra maldita ignorancia
Que vuelva a los más pequeños los más necesitados
Los mismos que estamos perdiendo en este correr alocado
Que no quede solo para verte bonito
Que no quede solo para recordarnos que un día fuimos grandes
Que tuvimos un siglo de oro pero no por armas ni por el oro sustraído
Sino por esta gran producción de razones y pensamiento
Que hablan de otro tiempo tan parecido al nuestro

Que tu verbo siga vivo y actual
Ni tan siquiera la censura contigo se atrevió caballero universal
Con un solo brazo y un calamo hiciste más que en Lepanto

¡Mucho más!

Por que es tu verbo el que pervive y no tu ahuecada manga
Que se instale despacio en las casas como el polvo de la encimera
Que se enrede entre las telas de las arañas,
Que baile en el fuego fatuo de las chimeneas
Calor de hogar has de ser y de espíritu también
Que la lucha continua,
Contra los poderosos
Con los que dicen amarte y te abandonan no sin antes vaciar tú casa
Tapiar tu memoria y quemar tu alma intentan

Ni así pueden, pues de ignorantes y soberbios es el continuo intento
Silenciar, encerrar…
A aquel que nuestras fronteras pasó
Incompleto caballero que en Quijano renaces
Y en Sancho ensanchas
La mano que tiendes para que el mundo sea más generoso
Más solidario con algo más de sentido

De don Miguel a don Quijote
Ejemplares vidas como novelas son
Licenciados de vidriera
Ilustradas fregonas que por más esfuerzo no acaban
Tan larga es la cuerda de presos
Tan grande el desosiego
Que en tus páginas me sumerjo dando la espalda
Escabulléndome de esta realidad

Don Miguel es hora de recuperar a tan magno caballero
Con su sin par escudero, y ahí en Barcino

¡Volver a empezar lo que nunca debió acabar!
                                                                                            Epi

jueves, 5 de diciembre de 2013

Variante de Desnuda la palabra "haber como te hablo de amor"


            
“Silencio, pesa, desnuda, idea, desconozco, reencuentro, orgullo, macula, renacer, luz. Del poeta “de la habitación, en el ángulo oscuro” dormir, duerme.
Luz, colores, matices, agua, viento, nieve, piedra, hierba y montaña, flores, vida y muerte, muerte y vida, Tálamo, mesa, pluma, abrigo, silla, ventana, chimenea, confort, espejo y mirada, Oscura, habitación, alma, tacto, ciego, poesía, pureza, reconocimiento, regreso, sueño, abandono y amor


                                   *         

Que pesa el silencio, del que observa como lentamente,
la oscuridad va engullendo, la luz de las mentes criticas
que un día fuimos
Que pesa la adormecida voz del bardo
que un día cantara nuestras excelencias

Desde el ángulo de la ventana, solo astillados marcos,
cristales rotos por donde se cuela la indeferencia.

El kalamo hendido, reposa sobre las hojas,
huérfanas de palabras,
Papel blanco de nieve
a la espera del matiz de la memoria,
que el orgullo calla y la soberbia ignora.

Cuanta lucha, cuanta sangre derramada,
cuantas vidas segadas,
por una idea que hoy nos parece huera.

Siento mi patria, mi tierra,
como un dolor traicionero que me atraviesa el alma
y tengo frío,

Las viejas historias que nos enseñaran,
al calor de la chimeneas, en las humildes casas,
hace tiempo que se han extinguido.

Que largo se me hace este invierno,
de yermos campos, troncos de árbol podridos,
levantamos gigantes como montañas, con los pies de barro.

Las aves de rapiña en sus testas majestuosas,
forman una grave corona,
donde impávidas observan el largo camino del exilio

Y en el camino una silla, y un abrigo

Dormido anda el poeta en la oscuridad del alma,
¡Que hace, que no despierta!
Si de tanto mirar quedo ciego, ¡que importa!
¿Por qué no canta?, ¡por qué no grita!
desde la ventana, que hay luz y esperanza

¿Tan desnuda y vacía se le quedo el alma?...
                        **
Un halo de esperanza,
nueva luz en la mañana
un renacer.

Despacio se levanta el viento
Que al  amor, el bardo nos canta.

Sobre el árbol un pájaro descansa,  
el guarda celoso, el canto que a la vida despierta.
La luz que perezosa se levanta,  
dejando tras de sí, vastos campos de flores,
Millares de hojas de hierba,
tálamo que ha de servir al alma,
donde la inspiración del poeta lentamente despierta.

Como digo… ¡levántate!, coge tu kalamo,
abre tu corazón otra vez
Que la brisa fresca, la mañana sin macula presenta
Y sobre la blanca nieve…
Compón el nuevo canto que nos brinda la vida
                                         …de amor y esperanza

                                                                                              Epi

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Desnuda la palabra “haber como te hablo de amor”



En habitación oscura, desnuda la palabra, sin artificios, ni juegos florales, sencilla
sin adornos, fresca directa. Atreverse a crear con cuatro garabatos el recuerdo de tu amor.
“Silencio, pesa, desnuda, idea, desconozco, reencuentro, orgullo, macula, renacer, luz. Del poeta “de la habitación, en el ángulo oscuro” dormir, duerme.

Y el verso duerme, anida en lo más oscuro del alma
presto a ser rescatado, llevado a la luz, sin macula.
Idea simple, desnuda, que el orgullo pesa, mundo encerrado
En el silencio espera el rencuentro con el poeta,
paciente, a que este lo rescate y lo  haga renacer de nuevo.
Mientras…  duerme, que dormir no es malo, alimenta el sueño,
que ha de ser reparador.

Abro los ojos y veo.
Luz, colores, matices, agua, viento, nieve, piedra, hierba y montaña, flores, vida y muerte, muerte y vida

En la oscura habitación del alma
el verso lentamente despierta,
de luces y matices se engalana.
Encostrándose en la roca, para luego
dejarse mecer en la hierba, besar por la flores.
Esperando paciente al viento, que ha de llevarlo
de los pies oscuros de las montañas, a la cegadora cima
de sus coronadas testas nevadas.
Durmiendo en los árboles centenarios
para observar impasible como la vida y la muerte,
como la muerte y la vida,
Sin aspaventar  se renueva

Mirando a un lado, veo.
Tálamo, mesa, pluma, abrigo, silla, ventana, chimenea, confort, espejo y mirada

Encuentra el verso el tálamo desmadejado,
caliente aun de la noche pasada,
Sobre la silla el abrigo olvidado,
Mi trémula mano paso, por si su esencia hallo.
Entran, descarados por la ventana los primeros rayos,
de este sol madrugador.
Aun en la chimenea quedan ascuas del amor que partió.
Recorro la gran habitación con la mirada y enfrentándome al espejo,
no reconozco en el mi reflejo,
Pero si el carmín que ella en un beso, graciosamente depositó

Derrotado vuelvo a la silla, sobre la mesa hojas garabateadas,
tachadas y encima la pluma que no encontró inspiración.
Y es extraño, que encuentro en esta lánguida melancolía
cierto confort.

Y nuevamente. Oscura, habitación, alma, tacto, ciego, poesía, pureza, reconocimiento, regreso, sueño, abandono y amor


En esta soledad, en que me hallo,
la noche oscura me sobrecoge,
Ya no veo la nieve, no tengo el aroma de la flor,
no mecen mis pensamientos sobre la hierba.
No me arrulla el viento en su eterna canción
ni duermo en el viejo árbol, no  queda vida ni muerte
A mí alrededor.
Regreso a la oscura habitación de mi alma
con la palabra pura, desnuda de todo artificio.
Y en la eterna sombra, mis manos te dibujan
como el ciego te reconozco, amor
Y de nuevo el abandono, el sueño reparador
No mirare por la ventana, envuelto en tu abrigo
Sobre la silla sentado.
Te espero, y espero ese beso sencillo
gracioso, que me ha de despertar, para darle alas
A este viejo corazón...


                                                                                  Epi