sábado, 3 de enero de 2015

"Antes que la indiferencia nos diluya" Don Quijote de la Mancha



Un reflejo de plata bruñida, cuencas oscuras como la noche, salpican la abollada armadura del caballero, espada en vaina, reposa sobre la empuñadura el cansado brazo, mientras la derecha sujeta la adarga, alza los ojos y suspira.
Una lagrima furtiva rueda, perdiéndose en el espeso bigote, barbilla temblona que más de un golpe aguantara, enjuto, pena su última promesa y en su loco desorden solo tiene palabras para ella. Su amor su único y sufrido amor, el elixir necesario para aguantar tanto, en su abrumadora pelea, de años cansados de eterno batallar, ya sea con la espada o con el verbo, de juiciosas palabras en tan disparatada cabeza, sopesa el tiempo y no lo da por perdido, que si algo tiene este caballero es su persistencia, su libertad y ese libre albedrío que le dio por impartir justicia y cantarle las cuarenta al siglo, que  aún siendo de oro, mucho de estaño y cobre había debajo de tanta atrezo.
Balance y más balance, dudas por doquier, que la gente no quiere saber, la justicia por la vía de en medio, que el último corregidor del reino ya partió por desavenencias con los ministros del reino…  Que estará haciendo ahora la amada…piensa e imagina, que nerviosa espera la carta de su amor desconocido que en cada paso la ensalza por encima de lo divino, por encima de lo humano, solo la luna por testigo de sus cuitas, celosa se oculta tras las blancas brumas que su luz lechosa atraviesa y traviesa ella guiña el ojo a la aurora que esta presta por aparecer y dar su merecido relevo a tan alta señora, pss… le dice, mira la soledad más absoluta, mientras lento el caballero, deposita el yelmo o bacía, aquella que arrebatara en su loco guerrear a ese pobre barbero.
Yelmo de Mambrino, cabeza de gigante mordida el ala por que tuvo que pagar cuando los cuartos no le llegaban, trozo dorado que tantos golpes llevara, para algo sirve ahora, sino para llenar la desnutrida España de algo más que pan duro, queso rancio y vino aguado, que el hambre no entiende de pan duro, pero si de frustraciones, de vergüenzas ajenas de cabezas gachas, sin orgullo y mucho miedo. 
Ve como almas en pena el regreso de muchos que partieron, traen la alegría del reencuentro con la familia y los amigos, con el pueblo, la ciudad o el barrio. Los olores que creían haber perdido. Llegan distintos cambiados,  a algunos la aventura del dorado les ha salido redonda y otros siguen luchando, más si cabe aún, que en su patria. Pero no nos engañemos, la gran mayoría ya no quiere estar aquí, rehicieron sus vidas fuera, sumando a su equipaje la experiencia adquirida, otros lugares y otras gentes. Nada en contra de los que quedaron pero miran con desconfianza a esos que hoy denominan casta, sin respeto, porque no lo merecen, no lo han ganado.
Tiembla el caballero, se le parte el alma y el corazón se le hiela de desamor, le cuesta mantener su empresa, su duro batallar, porque es duro luchar cuando los mejores y los necesitados abandonan para poder dignificarse en otras latitudes. Y se da la vuelta y maldice a esa oligarquía de inútiles paquidermos, que no han dudado en vaciar las arcas, ni un maravedí en el fondo del baúl.
El pueblo arropa al pueblo, se solidariza con sus iguales, se acercan fechas complicadas y si hubiera buen Dios esto no hubiera pasado, pero es lo que tienen las quimeras, el mito del todo poderoso. Que es inventado, es puro pensamiento y este mal empleado, mal entendido, perjudica más que beneficia. Las casas de salud abarrotadas, los galenos desaparecidos. La santa hermandad desaloja de las casas a sus inquilinos por deudores, deudores que no llegan a terminar ni la primera quincena del mes, deudores que ponen al desamparo de la calle con los bártulos los hijos y los abuelos. Que pérdida de razón, que pérdida de lo más fundamental, de orgullo, de reivindicación, como Santa Compaña vagan por las calles, mirando los escaparates, las casas de los que pueden y es tan lacerante que la propia casta, los voceros del reino, los escribanos y los propietarios de la imagen, miran hacia otro lado, que esta noche ellos si estarán a buen recaudo, protegidos y prometiéndose felicidad, mucha felicidad envilecida. Grandes de España, sin vergüenza ni perdón…
Quita el caballero su peto y su espaldar, y de su camisola se descuelgan la igualdad, el respeto, la solidaridad,  los demasiados justos, pagando por tan reconcentrados pecadores… Picaros en un país donde se aplaude la picaresca, el ingenio que da el hambre.  Un país de Lazarillos, de Buscones, de sempiternos favores que nos convierten en sempiternos deudores. Sigue el caballero, tira al suelo los guantes y rueda la dignidad. Y que hacer, mira a  su escudero que lento va despertando, sonríe y no sabe el caballero de que se ríe su escudero y le increpa, le pregunta si todo marcha bien.


-No se ofenda mi señor, que mi felicidad la trae el frió invierno, y las fechas tan señaladas, que todo hijo de vecina regresa al hogar, por andar aunque solo sean unos días con su gente y amigos. Que no desconozco yo señor las penurias de mi gente, y digo de mi gente por que usted anda mejor y es hijo hidalgo. Pero de un tiempo a esta parte, hasta los grandes buscan por donde partir y que se les respete. Que hemos llegado muy lejos para que unos cuantos, nos quieran hundir tan de repente. Y vístase hombre de Dios que se me va morir de pura tiritona, que la escarcha es blanca, pero engaña como el beso de la dama que nos ha de llevar y a que cogerle delantera si ya estamos apuntados al nacer, que a mi parecer somos como el barro de alfarero, que nos da cuerpo y vuelo para luego cortarnos y permanecer estáticos a la espera de unos labios, del calor de una mano o la ira del que menosprecia, nos estrelle contra la pared… vamos que lo que quiero….
-¡Sanchoooo! Basta ya, que cuando te sueltas la lengua, no hay refrán que no me machaques y ahora encima me largas sermones, sin pies ni cabeza. Si quieres  decir algo dilo, ¡pero no te me marches al Génesis de la cuestión y dame tan solo cuenta del Apocalipsis de la tal cuestión!

-Disculpe mi señor, me he dejado llevar, y es lo que usted debiera de hacer, dejarse llevar un poquito, que andamos a escasos de una jornada del Toboso y media más de casa.
Hace frío, los tercios vuelven, como vuelven los barcos a puerto, así lo hacen nuestros pensadores y bachilleres. Que tuvieron que marchar, y déjese de deprimirse que me tiene a tan alta señora, y me refiero a la luna, un pelo harta de tanta tristeza… mire usted, escriba una cartas  a su señora Dulcinea que yo presto la llevare encantado, y pasemos juntos estas fechas, que hasta las  legiones de Roma según su merced me cuenta, volvían por estas fechas los que sobrevivían, para vera sus familias y disfrutar con las carantoñas del recien nacido, semilla de amor que compartieron con tan bella flor, que dejaron con pesar en marzo, una hermosa y nostalgica noche, para partir al rayar el alba, al ejercicio de la guerra.
Hágame caso, yo guardare en mi zurrón las quimeras del hombre, las utopias… La igualdad, el respeto, la solidaridad, la razón y las letras, la dignidad y a la principal que a todas las demás acoge…. La libertad.
Bruñiré su armadura, le quitare los golpes si usted quiere… aunque preferiría que no
-Y por qué no amigo Sancho
-Sencillo mi Señor Don Quijote.
Sería como quitar hojas a un libro y perder parte de la historia
Como quedarse dormido en el fragor de la batalla y no saber que ha acontecido
Es como dormirse en la mitad de la vida y no saber que parte de ella es cierta y
Cuanta de la misma  has vivido
Pero la adarga, sí,  y la espada seguro que el herrero por un maravedi se la deja como nueva
Hagame caso, retiremonos a casa
-si tienes razón sancho, cuarteles de invierno, ayudar al más próximo, ahí donde nuestra influencia puede hacer algo, y que sea una cadena que empuje y crezca, que entre todos nos salgamos de este atolladero…
-Pero eso sí, mi Señor… Que todos esos pecadores que se hacen  llamar gobernantes, paguen y hagan pagar, dando rienda suelta a la justicia y poniendo a cada uno en su sitio, devolviendo lo quitado.
-¿Los dineros Sancho?
-Los dineros, le educación, el trabajo, la dignidad… ya sabe mi, señor eso que nunca debió convertirse en utopía.
-Sancho amigo, hay días que gratamente me sorprendes…por eso humildemente, me igualo a ti y te llamo amigo…
Pero me harás un pequeño favor antes.
-Usted dirá mi señor…
-Llevar estas letras de amor a mi señora que yo se que las espera
-Y luego a casa… con los nuestros
-Si sancho amigo, luego a casa hasta que llegue marzo, el mes de Marte dios guerrero, cuando partiremos nuevamente a nuestra sin par aventura que es la vida, y nuestra descomunal batalla en contra de la injusticia…

***A la sin par Dulcinea
                         de su amante Caballero
                                                el de la Triste Figura…***
Sabes que el amarte fue la causa de andar por los caminos, de esta guisa
Pues tu caballero soy, sintiendo en mi interior, como en lo más profundo de mí,
La llama que ilumina este pobre juicio mió, que da sentido a mí existir.
Sabes que entre todas las mujeres te escogí a ti
Mi mal, bien amado,
Zozobra de mis cuitas
Consuelo de mis soledades,
Que tus desaires tan solo sirven para reafirmarme más
En esta descomunal aventura que es la vida,
Y entre sus prendas más bellas y amadas se encuentran
El sincero amor que os proceso, mi señora Dulcinea
Y la Libertad,
Que aquí el orden no altera, pues tanto monta vuestro vendito nombre, 
Como monta tanto la Libertad
Libertad para elegir,
Libre de amar a quien a uno plazca
Libre de mis juicios acertados o no
Libre en mi defensa que lo mismo nos acerca que aleja en este disparatado mundo

Si no es por vuestra causa, hace tiempo que hubiese desistido de este penar
Que es España,
Que me lacera el entendimiento y el alma, este desgobernar en
Contra de nosotros mismos,
Este abuso continuado, 
Esta desvergüenza que, nos  hunde más y más cada día.

Que ando por los caminos gritando su nombre ¡Justicia! ¡Dignidad!... pidiendo para el qué no tiene, defendiendo al que no puede y cantando las cuarenta a esos que se intitulan poderosos
Que sin nuestro sustento no son nada  ¡y a nada deben de volver, con la premura requerida!

Antes que la indiferencia nos diluya,
La falta de manos sobre estas nuestras paginas
De ojos que nos acaricien,
De labios apasionados que nos describan
De mentes que nos den vida nueva y renovada

Antes de pasar a ser tan solo leyenda, burla o chacota de mentes baldías
Decir que el olvido se paga con creces,
Que atacar y desdeñar de esta manera tan ruin
La educación,  la palabra escrita, a la inteligencia, ¡de la que carecen!

Que el poder real de un a nación son las ciencias y las letras, las humanidades y la filosofía
¿Y sin estas que hacer?, a quién contar para que recoja las ricas experiencias acontecidas
No solo en nuestras vidas y época,
Si no a través de todas las edades de los hombres
Y es triste terminar en manos de unos majaderos,
Que no dudaran en utilizar la fuerza, no para convencer que esta no llega a tanto,
Sino para acobardar, para restringir el pensamiento, para volvernos sin sustancia gris.
Mal hado les  caiga y sean ellos llevados de la faz de esta tierra
Por un siroco, y de la memoria de estos tiempos sean borrados, desaparecidos, como si nunca hubieren existido, que sean nada más un mal sueño, que el niño llora,..

Solo despedirme queda, entrar con el buen Sancho y olvidar por un tiempo este bello calvario
Que es desafiar a los cuerdos para que de vez en cuando anden algo locos, y que a tus pies señora
Se inclinen y así darte muestra de mis hazañas, cuentas de mis lagrimas y de este tierno amor que me mantiene esclavo de tus caprichos…

Hasta más ver mi Señora, en mi pensamiento os guardo…
                             Vuestro soy
 Don Quijote de la Mancha
 
                                                                                              Epi

lunes, 15 de diciembre de 2014

Para los amigos..."Intento reteneros"



He mirado dentro y aun me queda un ramo de abrazos que ofrecer
Besos como pétalos perfumados para regalar
Un corazón de vez en cuando sensiblero
Pero lleno de buen amor
Unas risas que compartir,
Unos guiños de complicidad que cuentan y dicen…
Que de vez en cuando puedo ser hasta feliz
También tengo momentos de ira, pero no son para ti
Momentos en los que la melancolía o la nostalgia me invaden por doquier
Pero esos, igualmente son para mí.
Es la parte que me inspira, la parte creadora de uno
Donde anidan los cuentos, los versos, las quejas, los pequeños relatos
Y como no, vosotr@s mis  amig@s...
Si no, ¿de donde iba yo ha alimentar mi imaginación?
En mi ser, igual que duerme, salta mi pequeño caballero andante
Igual que en el de mi Comadre y Polvorilla…
Que en el resto las princesitas las hay por doquier
Mi compañera que siempre esta ahí igual que las vuestras
Mis queridos amigos

Y en el viejo camino aun quedan las flores que a duras penas soportan el frío invierno
Las cosas que por pudor no nos dijimos
Los actos anónimos que nos ennoblecen
La esperanza duerme en vaina seca
Los deseos a flor de piel, con la urgencia de saltar al viento
Nuestro vinculo común con el resto de seres vivos
Queda una hermosa mañana y un día por descubrir
Un te he visto corriendo pero que sepas que siempre me acuerdo de ti
Sin querer he cogido tus manos y suavemente las he retenido entre las mías
Más tiempo del debido… ¡Pero que coñas!, uno es así
Te he mirado a los ojos y he querido partir,
Y, por que no, decir que a veces, solo a veces
He deseado sentarme en vuestra puerta, escuchar el canto de vuestras charlas
Y dormir en el arrullo de vuestra compañía.
Pero todos sabemos que el mundo no es así… que corre demasiado
Que estresa sobre manera... por eso con estas pocas letras, intento reteneros
Y que me retengáis a mí.

…Por que de la Aurora, en la Inmaculada mañana
El sol débil aún hace reverberar la luz
Sobre las diminutas gotas del Roció
Haciendo de sus Mercedes las más bellas flores,
Rosas, girasoles,  Begoñas y amapolas.
Que coquetas llevan dichas gotas como pequeños brillantes            
Donde engalanar con su presencia los Carmenes,
Paralizando el tiempo asentando 
El travieso polvo que la impronta delicada de tus pasos levanta.
Y cuando la mañana llega a su fin,
Por la cuesta baja el Cojo, mi buen Claudio saluda afectuosamente,
Y en tierras de Jóses y Pepes aun queda sitio para Juánes

Sobre un Moisés duermen dos querubines,
Mama grande pasa de puntillas que en su mano guarda el cuento de un tal Bambi
O Bambina que todo vale

Si alguna vez te pierdes, acuérdate de estas letras
Pues a ti que no te nombro
Habrás de saber que significas tierra de riquezas
Donde bien entendido, plantamos esperanza y buenos deseos…
En fin este año no se me ocurre nada,
Tan solo y como siempre

Inma, Alberto y el que suscribe os desean lo mejor de este fin de año y que el siguiente como minimo, respete la felicidad a tragos de este viejo que se acaba, Que como el soplo de tu aliento,  se diluye en la mañana.
                                         Sean moderadamente felices…
                                                                                          de parte de Inmay Alberto... Buen año
                                                                                                                   


                                                                                                                           Epi

jueves, 27 de noviembre de 2014

De Capa Caida....



Una tos bronca, un esputo, la vista nublada, se mira las manos y entre una y otra cincuenta años, solo ve vacío, desolación, hasta que ellos digan basta. Diez talentos al nacer, y tendrá que dar cuentas al hacedor, no tiene muy claro quien, pero es sabido,  que es una cita ineludible.
Le jode sobre manera esta esclavitud impuesta desde la cuna, este dirigir su destino sin su permiso. Llego al paraíso con una mano detrás y otra delante. Cosechador de historias, lector empedernido al que un día le dijeron “Que no todo esta en los libros, que fuera en la vida hay más” y es cierto, no todo esta en los libros, pero el dice que “que los libros están en todo, tan solo es la vida poética, contada de otra manera, más reposada, sin filtros, aderezada con cierto estilo, por que la dureza de la misma, necesita distancia para objetivarla, necesita distancia para disculparla, para no pedir cuentas. Adormecerla lo necesario para seguir comulgando cada mañana con el bendito sol.
Adán y Caín, ¡nada de Abel!  que nunca se le ocurrió hacer la pelota al mandamás, aun no entiende esa forma de putearse de la raza humana hacía sí misma, consignas viejas y nuevas, días conmemorando utopías. No es que la vida haya sido mala, no seria justo de su parte, un poquito de todo, días de color y oxigeno, días turbios, desolación del alma.
Soledad impuesta por el devenir, impuesta por otros que pensaban que era una propiedad, unas veces lobo, la mayoría cordero, corazón grande recubierto de escamas de acero, sólo para que no le hicieran daño, mente privilegiada, por donde escapar del frío, y en la calidez del ensueño refugiarse en esos mundos paralelos donde solo tiene cabida él, en ese ranchito particular, donde se siente parte del todo. Capacidad de abstracción que tiene el ser humano para sobrevivir y con la ayuda de cronos, amortiguar las caídas, cicatrices viejas, que cuentan historias, levanta la vista y sonríe, caras amigas, el las eligió, no todo se le iba a imponer. Y ese amor que se le sale por los poros, parte de todos, cuando todos se marchan, los ojos se le cargan de humedad y en su soledad hace planes imagina vidas que nunca podrá realizar fuera de ese mundo onírico. Y siempre habrá quien le diga que es afortunado por estar hasta el ultimo aliento rindiendo cuentas a la hacienda y todo para mantener el ritmo de bienestar insultante de esos que no viven en su mismo barrio, de esos que no conoce y que tan solo si los ve en televisión es por que se han muerto delegando sus bienes forzadamente sobre otros que seguirán reventando al personal para no perder esa noción del paraíso tan particular. Ellos saben que esto es lo que hay, y se trata de estar bien situado, reventando las cabezas necesarias, masacrando las libertades y tachando de vagos a aquellos que no contribuyen con su esclavitud, para seguir manteniendo el tren de vida, de buena vida de esta panda de mamones, que viajan siempre en privado, veranean en pequeños paraísos exclusivos  mientras el resto de desgraciados se parten los cuernos, con antidisturbios, con recortes, con profanaciones, viendo impotentes como van desmontando sus recuerdos, como hunden despacio su nave para dejarlo varado en una playa, acompañado de todos los desahuciados, moridero  donde si o sí acaban todos los desahuciados, con una falsa palmada en la espalda, un gracias y ese reconocimiento a los servicios prestados a la sociedad, ja, ja cuanta hipocresía, engalanar la desgracia para ponerla de ejemplo a futuros incautos, reconocimiento tardío, vamos dar coba al personal, para que todo siga igual de inamovible que siempre…. En fin, gracias por estar en este seudo paraíso, gracias de corazón a aquellos a los que llama amigos por estar ahí. Y disculpen si no esta de acuerdo, con esta forma de seudo vida. Por que piensa que deberían de haberle permitido a él y a todos una retirada a  tiempo, cuando aún le quedaban fuerzas para disfrutar de ese largo invierno, que se instala despacio en  su ser, en ese triste proceso, en esa metamorfosis que es la memoria colectiva de los viejos, para contar experiencias y batallas ya terminadas…¡joder que mierda…!
…Y aun así, sonríe, y celebra la vida como el mejor de los regalos
                                                                                                            Epi

miércoles, 19 de noviembre de 2014

¡Despierta Oh Silencio…!



                                        ¡Despierta Oh Silencio…!

Deja que el origen sea el caos
Deja tu sueño dentro de mi sueño,
Guarda la palabra hasta que llegue su momento
Mientras, el sueño rompe barreras
En lo inimaginable.
                                                *
Coge el hilo Para asegurarte en el laberinto
Quizás no quieras que te encuentren
No siempre hay disposición para los pequeños detalles.
Deja pasar el tiempo, que la roca se desgaste.
                                                *
Y el oscuro carbón espíritu apresado,
En lo más profundo, un millón de veces comprimido,
Guarda en su interior el núcleo diamantino,
Pureza de fuerza y tiempo.
                                                *
¡Despierta Oh silencio!  
La esperanza anida en el sueño del niño,
Los cuentos le acompañan
Que sea la voz del pueblo quien los narre
                                                *
Hay una península a la deriva
Un quehacer por empezar, deudas de honorabilidad pendientes
Detrás de las mascaras y bajo los trajes se escurre lenta
Y pegajosa la podredumbre de la farsa
                                                *
El vil metal cae por su peso agujereando los bolsillos
Silenciando conciencias, esclavizando voluntades
¡Silencio!... que el hambre no haga mella
Que la falaz lengua no taladre su estrenada inocencia
                                                *

Que los tiempos están marcados y no hay por que apresurarse
El cuento de esta historia es largo y triste de narrar
Tragedia del barroquismo español
No hay brazo fuerte en el horizonte que nos rescate
Los lobos se preparan para el festín.
                                                *
Miles de sombras le guardan, miles de manos protegen
El sueño del elegido.
Y ese Viejo de faldones  y bonete blanco, cuelga de su cuello, la cruz del oro
El signo matemático, que suma y sigue,
Que ciega y quema, la misma que anula, que
Aúne  conciencias que desean estar pérdidas,
Manos que ocultan para no enseñar
Rostros petrificados en la falaz sonrisa que no deja ver las llagas de los miserables
Ratas viejas que abandonan el barco después de cebarse en sus bodegas
                                                *
Despierta oh Silencio!
En la proa del barco, la débil luz del farol apenas
Vislumbra  el horizonte.
Despierta y grita oh silencio
Que tu eco sea maza y tu ausencia desolación
Que la palabra dada ha de volver a ser sagrada
y aquel que la violente, la oscura celda sea suerte
Que ya el arco se tensa y el dardo de la justicia
El pecho del indeseado busca.
                                                *
Duerme niño, que aun no es madura la fruta
Hay una península que marcha a la deriva
Apadrinada de injusticias sociales
Duerme niño que mañana será el salto
Ese que nos llevara al futuro o al cenizo vacío
De nosotros depende, la fragilidad de este acto
Duerme oh silencio
Que el niño despierta de su letargo…
                                                                        Epi







martes, 11 de noviembre de 2014

La primera vez… el primer amor




Tiempo, solo un poco más de tiempo, no pedía nada más. Cansado sentado en el suelo en medio de la nada más absoluta, arreciaba cada vez más el viento y este hacia que la lluvia estuviese en constante movimiento, una cortina densa que se desplaza al capricho de Eolo, no le dejaba ver más allá  de su brazo extendido, el cual parecía querer tocar o coger algo que tan solo él, vislumbraba. Supongo que las cosas se le fueron complicando, no hacer nada, como hacerlo mal, era casi sinónimo de rendición y eso le martirizaba sobre manera.
No entendía como pudo pasar, “designios del Señor” no se cansaba su madre de repetírselo, y él, que en estas cuestiones andaba pez, falto de fe, no sabia a qué o quién encomendarse. Diecisiete años, toda una vida por delante y vino a enamorarse de Carmela  mucha mujer para él, mira que se lo decía su hermana, que es tu maestra y te saca ocho años, ¡pero dale!, andaba como los románticos trasnochados, pálido desaliñado, rumiando su pena de ausencia, su pena de amor, ¿por qué tuvo que marcharse?, ¡por qué ceñirse tanto a las normas sociales!, podía haberlo pensado antes, haberle dicho no, y pasar pagina.
A quién quería engañar, si desde que llego al instituto, la maestra de literatura, no dejo de mirarla, avivando el deseo, despacio uno se fue metiendo en la piel del otro, caricias encubiertas en simples roces y disculpas, miradas furtivas que eran cazadas al vuelo por uno y otro. Un sí incondicional, a todo lo que hacían o decían, quedar para repasar en particulares, despejar las dudas. ¡Las dudas pensaba!, ¿qué dudas? cuando darían el paso, tanto melindre, para asaltarse, dar ese viaje a la humedad, coger por derecho el deseo y hacerlo realidad, sin rodeos sin tanto cortejo absurdo.
Esa noche de carnaval, los puso en su sitio, fiesta de la carne, lujuria y pecado “ni que yacer con el amor fuera pecado” a donde íbamos a parar con tanta chaladura, ella iba radiante, un vestido blanco de lino, una gargantilla con una pequeña esmeralda y en el pelo recogido en una graciosa trenza que salían de sus sienes rodeando la cabeza y entrelazando en una cola, caía dócil por su espalda, una fina redecilla de plata bellamente labrada, a modo de pañuelo sobre la cabeza, rematada por una perla, que como gota de agua lechosa y galáctica, devolvía los destellos de luz que atrapaba, más hermosos si cabe aun, recuerdo de familia.
Los ojos ligeramente pintados, los finos labios, frontera de su boca y una barbilla delicada, redonda ponían límite a ese conjunto de perfección que era su rostro. Se buscaron toda la noche, disculpándose con los  de más, no encontrando el momento para quedarse a solas y no ser sorprendidos por gente ociosa.
Casi todos se habían retirado de la fiesta hace algunas horas, tan solo quedaban los crápulas de siempre, esos que no tienen nunca prisa por llegar a casa, esos que sienten el refugio como una desolada covacha. Los mismos que dejaron de amar y tan solo se lanzaban a la aventura del destino y las artes, para esa noche poder despedir por unas horas a la soledad y disfrutar de un cuerpo calido que no fuera el auto abrazo que se dedicaban ellos mismos. Esas citas donde no hay feos ni feas, donde las faltas se sanean con dos dedos de alcohol y todos están estupendos. Y es que en estos casos y a estas alturas de la vida, más vale feo o fea en mano que la autosuficiencia, sórdida sin autoestima, vamos ¡un quítame allá esas pajas! Placer momentáneo, no exento de contrición que en un lavarse las manos como Pilatos, aquí no ha pasado nada, y nada pasa en esas soledades, al día siguiente la mirada vidriada, un denotar que no hubo “ná de ná”.
Él a su corta edad sabía demasiado de esa sensación de vació, de esos muertos en las sabanas o en la loza del inodoro. tan complicados los seres humanos, tan controladores que al final por algún lado tenia que romperse el costal, dejando una fea sensación de culpa y fracaso, tan pejigueras que estrangulaban el deseo, convirtiendo el placer en un calvario y un ejercicio de resistencia pura. Para luego cuando se volvieran a ver, contar milongas de noches dislocas, con todo lujo de detalles, y es que el hambre agudiza el ingenio, y más aun en este de las relaciones, donde todos mienten y todos lo saben.
                                                    *     *     *
Carmela se quedo prendada del muchacho en cuanto lo vio, le gustaba físicamente, despacio lo fue atrapando en su red. Haría como siempre, tenia esa ventaja de ser eventual y cada año un destino distinto, otros institutos otros pueblos y otras gentes, que a veces no llegaba a distinguir. Culo de mal asiento, solo tenia claro que vivir eran dos días, la juventud tres y morirse toda una eternidad rodeada de la nada más absoluta y fría, pero de igual manera sabía que el tiempo que media entre la vejez, las carnes flácidas, de esa metamorfosis odiosa que sufrían los cuerpos con el devenir de los años y la actitud que tomaba la vida, tan sumisa y avinagrada ante la pasividad de lo evidente, que es estar más muerto en vida, con las expectativas de mejorar a cero. Invitaban a amar, aunque solo fuera físicamente, sin ataduras, poder compartir lo mejor de ella con lo mejor de él.
Juventud  y bellezas pasajeras, antes de que el placer por la vida, el deseo de los cuerpos desapareciera dejando paso a la lasitud y al remordimiento de no  haber amado o despertar por un momento feliz y acompañada, jugar a ser naturales, que de eso trata un buen desliz en condiciones y no hacerse más sangre por lo que otros pensaran. Por que la sociedad le había dado por delimitar las pasiones, en ese intento infructuoso por poner puertas al campo.

Sentía que esta vez haría daño, dejaría mella en ese corazón, y aunque no era su intención hacer daño, por la mañana marcharía, tal como llego. Fue cobarde, no supo como decirle que se marchaba para nunca volver, que habían aprobado un proyecto para un intercambio de maestros entre Florencia y Andalucía. Y ella que siempre había soñado con Italia no lo dudo dos veces.
Se despertó antes que él y lo estuvo mirando a su antojo, divino tesoro la juventud, divino y breve si no se sacaba partido del lento madurar, ese que sin querer en un decir ¡Jesús! ya te esta pintando canas y la gravedad que manda lo suyo te obliga a encorvar la espalda como si tus últimos años fuesen de solicitud del perdón de tus pecados, arrastrar el decrepito cuerpo con todas sus goteras y un dolor en el corazón de aquel que se siente traicionado por el tiempo y empieza pero tarde a comprender que nada es para siempre y ve como se ralentiza la agonía, el arrastrar los pies más que pasear, en busca de ese cementerio de elefantes donde yacen para el resto las hermosas flores que no recolectamos en su momento y que hoy como triste corona sin olor ni color, se desmoronan, quedando apelmazadas en el suelo, por que ni el viento se interesa en moverlas a otra parte. 
                                                   *      *      *
Dejo un beso en su pecho y unas palabras de consuelo sobre el papel, salió escopeteada de la habitación y tomo el primer coche que la llevara a la estación de trenes, montada ya en su compartimiento, el rostro cubierto por su camisa hasta la nariz, retroalimentando con avidez el recuerdo de esa noche, una copa de vino alzada al universo y un débil adiós mezclado con el silbido del tren. Despertaron a Ramón, sumiéndolo en esta soledad, en medio de la nada, bajo una lluvia disloca que el viento se encarga en desplazar, confundiendo las lagrimas de su primer amor en todos los sentidos, con la perdida de la inocencia…
                                                                                                  Epi

viernes, 7 de noviembre de 2014

Alexis




                   

*Aristóteles
.- Aun eres joven y te estas formando. Espera para participar en las batallas
*Alejandro
.-  “Si espero perderé la audacia de la juventud”


Terminando la estación otoñal, el viejo bajaba la cuesta a la par del año que iba languideciendo, siempre en el frió invierno. Sentada cerca de la ventana la Guardiana hacia cuentas de los días, sumaba las alegrías y las ausencias y se maravillaba de la simplicidad que tiene esta para manifestarse, cohabitar juntos durante un tiempo y desaparecer, como si nunca hubiera estado.
Tan solo el recuerdo de ella, de vez en cuando la traía a su lado, se sentaban una frente a la otra, se daban la mano, se daban la mirada y una bebía en la fuente de la otra, una con su insultante juventud, la otra con las horas pasadas apenas mantenía el llanto que su silencio delataba.
Un viejo perfume a flores frescas inundaba la habitación, unos muñecos de peluche una mantita y unas manoplas que de momento no eran de nadie, todo preparado que el milagro se hacía de rogar mientras la fe era guardada en lo más recóndito de su corazón.
La frente perlada surcada de arrugas rítmicas, gritos gráficos del dolor, de la espera, se mezclaban con el rocío de sus ojos, pequeñas estrellas transparentes que dóciles bajan por su mejilla hasta llegar a la comisura de los labios. Un gruñido, un grito al unísono lanzado sin tapujos, por que la vida duele, tanto como la fe y los milagros, duele como el deseo, como el amor que se puso en tamaña obra. Sortilegio de caricias, manojo de complicidades.
Aun recuerda que fue el invierno pasado, un arrebato les sorprendió un estar juntos sin mediar palabras,  intenciones claras a flor de piel, fundirse y desaparecer, despertar de mañana y no quitarse ni el pijama, deambular por la casa, café o té, tostadas, un beso calido y un escalofrió de placer por la espalda. Fue al tiempo, que estas cosas son así, la Guardiana se miro los dedos, los contó una y otra vez, y por si tenia dudas una arcada que la doblo por la mitad, le dieron la cuenta exacta de su primera falta, su primera ilusión, ¡pronto! pensaba, esperara  un poco más, otra falta que justifique su zozobra y luego se lo diría, mirándolo nerviosa a los ojos, escrutando cualquier atisbo de emoción o desengaño y al final él, más emocionado, exultante, que los años pasaban, viajes, proyectos, aficiones nada comparable con este evento que se aproxima a marchas forzadas.
Febrerillo el loco, no creo que se olvide nunca. Otoño… hermoso otoño, correr de hojas, botones pequeños, celosamente guardados del frió invierno que se nos viene, para cuando él, sea más señor de sus sensaciones. Ya la primavera ira tostando su angelical rostro, balbuceo de sus primeras charlas ininteligibles, prendado en el vuelo de los pájaros, cabecilla loca en busca del origen de sus cantos, explorador insaciable, que lento cae en brazos de Morfeo, sin importar si es noche cerrada o pleno día, besos de terciopelo, olores de leche, mezclados con agua fresca y jabón, duerme tranquilo arrullado por la voz cantarina de la Guardiana, en brazos fuertes y seguros él lo llevara para que ella descanse, que estos amores agotan y hay que reponer fuerzas para saciar a ese pequeño hedonista que duerme ahora y que al despertar necesitara de toda su atención.
La mano de la Guardiana se aferra fuerte a  la sabana, la cabeza ida, ahora solo es naturaleza pura y dura, no sabe donde esta y tiene miedo… ¡empuja, respira!... tranquila que ya viene…
Letanía lejana que la hacen sentirse más sola, sensible hasta el extremo, sus lagrimas delatan el salto cuantitativo, el viaje del que viene por oscuros caminos, ante la duda de lo que le espera al otro lado, necesita ayuda, juntar el valor, inocente y primigenio el primer sonido, el llanto del que abandona la seguridad del vientre. Pequeño mundo acuático.
Ella siente en su mano la mano de ella, sus labios que limpian a besos su frente perlada, cree verla, siente que esta allí, como iba a perderse la vieja Matriarca el milagro de la vida, la continuidad de su sangre, el despertar alegre, entre mocos, sangre y placenta, no hay verso que iguale en palabras semejante hazaña, y cuando la Guardiana se siente desfallecer un susurro apenas audible le recuerda,  Te siento…Os siento. Memoria de mi memoria sois. Búscame en los giros que da la vida. En los pequeños detalles… “. El llanto del esperado, la rescata y la vieja Matriarca besa su frente, deposita una lágrima de esperanza sobre su rostro y marcha emocionada que ya habrá días en los que vuelva, mientras la Guardiana la nombre ahí estará ella, impaciente… Y

El año toca su ocaso, y entre las manos guarda 
El gran misterio 
Fuente de renovación, la semilla su fruto ha dado
El viejo marcha, la crisálida de arena su tiempo agota
Es hora de partir, y…
En mis haberes traigo el agua fresca de los arroyos,
El sonido de un llanto que es canto nuevo de vida y esperanza, 
De mis ropas prendidas las ultimas flores del otoño
Envueltas en hojas secas,
La palabra dejo colgada del viento,
No mirare atrás pues todo es pasado y recuerdos,
Triste marcho por aquello que se perdió en el camino
Y,  ya cansado, como ultimo esfuerzo
Mis manos juntas llevo a mi boca,
Trompeta de heraldo, soplo, que el año lento se desgaja,
Lo que no vale, atrás queda
Sueño viejo, esperanza nueva
Halito de vida, universo por estrenar,
Tu llegada precedo y como tu nombre indica
“Protector de hombres”
Todo te será dado,
Milagro de  naturaleza, sueño primigenio
Por fin amor te he encontrado… Alexis
Mi corazón has desbordado
Y ahora, mi dicha…
          ¡Duerme! que aun es temprano

La primera nana, el primer canto, solo un tarareo simple, sin vocablos, su dulce trabajo hace. Agotada por el  esfuerzo, entre sus brazos duerme el futuro intacto, y él vela por ambos…
                                     Dedicado al pequeño Alexis…
                                                                            El Buhonero
                                                     Epi