martes, 9 de junio de 2015

¡Y me ha dado pena…!



 
He visto como la tierra apartaba a tu paso
los guijarros y las secas taramas
Llenar de fina arena los agujeros 
para que tu andar no sufriera
He visto a la tierra
y así bendiciendo tus pasos
Besar tus huellas… y me ha dado pena.

                    *        *        *
Tu cabello suelto, he visto ondear al viento
Bandera de mi patria más intima
y como al cesar, este descansaba sobre tus hombros
Hermosa crin, oscura como la noche  
Brillante al alba… y me ha dado pena

                    *        *        *
He visto al sol, suavizar su fortaleza,
para que tus ojos no se cegaran,
Pequeñas almendras, de negra aceituna en las sombras,
luminarias de mis cuitas, faro donde mi barco se acercaba
Y en la bahía de tu cintura atracar esta nave cansada… y me ha dado pena

                    *        *        *
He visto como tus manos, posaban suaves
sobre esa cordillera de flores perfumadas
Para luego subir a tu boca,
Besarlas y preñarte con deleite del  aroma que despliegan
… y me ha dado pena

                    *        *        *
Porque hoy te he visto, y no te he dicho nada
Porque me canse de mirar lo que más anhelaba
Hoy  he visto como tus ojos me buscaban,
pero los míos ya ciegos estaban… y me ha dado pena

                    *        *        *
hoy he visto como el agua clara contigo retozaba,
cubriendo de diminutas lágrimas tu breve cuerpo de marfil
Asemejando perlas que a la luz reverberaban… y me ha dado pena

                    *        *        *
Por no ser firme como la tierra
Por no bendecir tus pasos cuando a mi se acercaban
Porque mis labios se agrietaron y no besaron esa leve impronta
que de ti  me alejaban
Porque tu cabello hecho jirones, no he sabido darle el descanso
Cuando mi aliento declinaba, y tuve celos del viento
Y mis torpes manos no supieron dar sombra a tu mirada
para que el sol no te cegara  
Queme mi nave,
 ya no hay nadie en la bahía de tu cintura,
Tan solo unas manos cruzadas que descansan después de la jornada
Y las flores a mi paso la espalda me daban, para no recordarme
Negando la fragancia que tus manos les dejaran
Y quise ser tierra, viento y sol
Quise ser el agua, que guarda la memoria de estas lágrimas robadas
Pero fue mi grito de dolor el que por fin te alcanzara
Y ya es tarde amor, pues como estatua de sal, pedestal de granito
Donde mi corazón marchito su amor te declarara
Por que no quise quererte, porque no quise cambiarte
Amarte y solo amarte, deje que te marcharas
Libre, sin cambios pura como te conocí…
Hoy que ya no estas, en tu pecho una flor
… en mi corazón una daga
                                                       ¡Y me ha dado pena…!

                                                                                 Epi

viernes, 5 de junio de 2015

SEÑALARSE

 SEÑALAR. Distinguirse o singularizarse, especialmente en materias de reputación, crédito y honra.
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En contra de ese dicho "No te señales", siempre visto como algo negativo, cuando denuncias algo, o estas en desacuerdo o simplemente reclamas porque algo no esta o es como debiera... 
 
Señalarse: Es derecho al pataleo,
Señalarse es querer cambiar las cosas de forma civilizada
Señalarse es ejercer tu derecho a la crítica sin faltar al respeto
Señalarse es razonar aquello que no nos cuadra
Señalarse es reclamar cuando algo no esta bien, con la intención de mejorar
Señalarse es simplemente comunicarse, compartir ideas en general y solventar
los problemas con celeridad
Señalarse, sobresalir sin animo de protagonismo…

Porque cuando los demás no se señalan, corren el peligro de caer en la indolencia
La indolencia nos lleva a la supuesta indiferencia
La indiferencia algunos la entienden como conformismo, que no se puede hacer más y esto es así porque siempre lo ha sido, dando píe a esos que no descansan por su particular lucha de poder, por ese baño de masas que les pone. Vociferan por ti, pero solo queda en eso y ya se sabe los sonidos corren con el viento y si es huracanado, mejor que mejor para estos sátrapas del poder.

Señalarse es el miedo a que te identifiquen, para practicar mejor el acoso y derribo.
Pues aquí estamos, para señalarnos hasta que las aguas regresen a su cauce, hasta recobrar la dignidad, la calidad de vida perdida, los derechos pisados
Señalarse es quitarse la mordaza que intentan imponernos… Pero quien es el iluso que pone puertas al campo.
Seguiremos opinando, razonando y denunciando las malas acciones que debilitan al país y a su conjunto, a las que atentan contra la diversidad de sus pueblos y gentes….  ¡si, seguiremos!

Para que estos señores, que ven el señalamiento como una injuria, como un asalto a las instituciones y a sus representantes, sigan con la zozobra y el miedo, de quién será de ellos, el siguiente en salir en los informativos, en las tertulias y en la prensa. Señalados y bien señalados por sus malas artes.

La solución no pasa por ocultar, por difuminar la realidad; no pasa por  despistar al personal. La solución correcta es espiar la culpa, disculparse con el personal y devolver lo sustraído más la credibilidad en la democracia y sus instituciones, separar lo indeseable, subsanar la herida y dejar que gente honrada siga trabajando por el bien común, que es la gente y el país y retirarse a tiempo, antes de que se conviertan en esos seres abominables  que hoy, sí o sí siguen peleando por sus sillones, ignorando que están al servicio de unos cuarenta millones de ciudadanos y no de sus propios interese y cuotas de poder…

En fin… Señalarse es pasar tres pueblos de la ley mordaza con elegancia y seguir, denunciando o aplaudiendo las actuaciones de aquellos que dicen representarnos…

   Buen día y sean moderadamente felices

                                                    
Epi                                                                                                                         ------------------------------------------------------------------------------------------------------    

martes, 2 de junio de 2015

Caverna, idea, razón... “acorde a los tiempos que corren”



Caverna, idea, razón... “acorde a los tiempos que corren”
Encadenado de cara a la pared, sintiendo solo que existes, por que tu sombra pasa y se detiene cruelmente generosa, y tan solo te atisbo ya que tocarte no puedo, te imagino ya que verte no puedo, y dependo tanto de la luz que sin ella no éxito… ¡no existes!.

Alegoría o mito, sueño en penumbras con atisbo de genialidad, imposible concebirte de otra manera. Manos estériles, acarician el grillo, lo más tangible que conozco, y no tengo duda de tan corrosiva realidad, que de mi cuello me tiene apresado.
Si te atrevieras a levantar tu voz, aunque fuera en un leve susurro, sabría que estás viva, que no eres producto de mi corta imaginación, sabría si estoy despierto o eternamente sumergido en este onírico mundo de tiniebla. Por tu fragancia entiendo que existen las flores, que la vida sigue fuera de este inhóspito estado en el que tu ausencia  me tiene. Se que mirarte de pronto, me dejaría ciego, pero que dulce ceguera saber que tu rostro, que tus ojos una vez, tan solo una vez se pararon en los míos y vivo, y la sola idea me mantiene en esa zozobra.
Me quedo con el arco de tus labios, deliciosa puerta, que al pasar el aire cobra vida y vibra, en el vuelo preso de tu pelo, me pierdo en tus mejillas, desierto sonrosado cuando mi mano se posa y lánguidamente perezosa persigue alcanzar cuellos abajo el suave ondular de tu pecho, pero en la levedad que este acto supone, desaparece, en este mi sueño.

Idea ínfima que de ti tengo, voy sobre ella, por ver si la comprendo, razón, de mí sin razón que es razón razonada, locura de enamorado que se perdió en el tiempo. Yo fui quien puso brújula al Minotauro, yo que tuve la suerte de agarrarme a tu hilo salvador, Cordón umbilical de salvación, yo que me fui enredando en el laberinto de tu corazón, bella Ariadna y no se por qué razón me perdí, te perdí.
En esa playa, remanso donde el mar devuelve incansable una y otra vez, la esencia  propia de esta idea, que desde los albores me tiene preso. Y si romper pudiera esta cadena, saltaría sobre la panza de esta vieja barca varada y con el impulso de esta idea primigenia, que en vertiginosa caída contra la razón me estrella, y cansado de ella, quiero volver a Itaca, sin disfraces, con el cansancio de las cosas bien echas.
Pero es tarea artera, porque mi amor por la idea, por ti seductora, eterna compañera, es viajar hasta el fin y volver a nacer, volver a plantear y notar en que momento de esta enajaneción te me vas, te me escapas; y siento falsa pena pues nuevamente te levanto hacia la luz que tu sombra refleja. Y ahora que loco me llaman, el de la triste figura, por todos humillado, por todos reída, corre el tiempo en mi contra y tu lo sabes, porque intentaran matar lo desconocido, cortar el avance de mi justa lucha, intentaran nuevamente derribar al defensor de las causas justas, la mano que no reparte limosna, sino esperanza, la mente que bulle y hace razonar al verbo, vieja patria, vieja idea de regeneración.
Pero andan ciegos, más presos de sus mezquindades e ignorancias, presos del becerro de oro, presos de esa soberbia que nos da por no ser nada, sombras famélicas que rehúyen  la luz de tu mirada, tiempos malditos edad del hierro, edad del becerro de oro, ni hacen ni dejan hacer, ceguera de caverna, donde no quieren darse la vuelta y enfrentarse a ti….

¿Y que miedo se puede encontrar en esa idea en ese amor platónico? que consiste en revisar, comunicar y ponerse de acuerdo, y así volver ha empezar, algo más doctos, más sensatos, quizás amigo anidaríamos un poco mejor.

Razón tiene mi señor, que ya vislumbro yo el significado de Dulcinea, quisiera yo también, andar en esas lides, que valen más que el Potosí, más que cualquier ínsula. Sepa que le sirvo porque de un tiempo a esta parte yo también ansió luz en mi caverna para platicar con la sombra que ella refleja. Pero de momento ando a la par de la sombra que sobre mi y mi rucio, el nuevo día refleja, y no hay más sana carrera que ir a la par de esta carga que usted lleva y de la que me hago cargo y vocero, hasta que cale hondo en el corazón y en la razón del hombre…

jueves, 28 de mayo de 2015

Me encanta... "desde la Soledad del Fumador de Fondo"




Me encanta… 





Me encanta la política en este país, esta joven democracia, que ha tenido la osadía de quedarse en joven y nada democrática, porque unos señores a lo largo de estos años se han encargado de vilipendiarla, adulterarla e incluso prostituirla. Me encanta los cien días de confianza que se da al grupo político de turno que ha ganado las elecciones, con suficiencia, o esa que ha de apoyarse en muletas de terceros, que con pocos escaños a alcaldías, autonomías o al gobierno de la nación, tienen un poderío que ya quisieran los que han barrido a lo grande pero aun así no han conseguido la suficiente autonomía como para hacer de su capa un sayo.
Así, como me encanta lo pronto que descalificamos, tildamos de un sin fin de sinónimos amparados en el adjetivo descalificativo y nada objetivo… Me encanta este sano deporte de acoso y derribo, como me encanta saber que a partir de ahora y hasta dentro de cuatro años, volveré a ser un ninguneado más, un obedece, por que me ha votado la mayoría y gobierno para mi partido…. ¿Y el resto de la nación, donde queda?
No conozco los programas de los diferentes candidatos (quizás por que sean como los contratos de un seguro, unas acciones bancarias o cualquier producto que se comercializa, aburridos ininteligibles y con más “peros” en letra pequeña que positivo y claro en letras grandes) pero si, me se  al dedillo, que unos han sido de derechas, otros unos canta mañanas, los hay perro flauta, comunistas, los que se pisan el babi, y aquellos que saquean la hacienda intentado burlar sus ganancias, y esos otros que son el lobo feroz tanto en un extremo como en el otro.
Me queda saber el ADN y cuatro cosillas más, pero que no hay prisa, porque nos hemos convertidos en unos levanta –con perdón- mierdas y si tuviéramos que votarlos por  lo que nos cuentan unos de otros, estaríamos eternamente de elecciones.
Me encanta como se felicitan los adversarios, como a unos les pierde la rabia la inquina o el miedo y como los supuestos vencedores sacan pecho, miran con vista de águila, se frotan las manos, como diciendo “por aquí hay que pactar (perdón…pasar). Me gusta el ruido de las trituradoras de papel, haciendo desaparecer los miles de folios que injustifican las barrabasadas perpetradas desde el poder para el poder y beneficio de unos cuantos. Me encanta esa sexagenaria a la que se le permite y se prestan medios para dar bombo y platillo a las memeces de alguien que ya perdió hasta la dignidad, si es qué alguna vez la tuvo, que sirve de entretenimiento y como maniobra de despiste, para seguir haciendo de las suyas, teniendo al país embodado en semejantes zarandejas, cuando lo que se cuece es más grave.
En fin me encanta, vivir en esta torre de babel en clave política, por que es lo único que se me ocurre para poder entender o justificar este comportamiento tan zafio y poco civilizado, donde tan solo se preocupan por alcanzar las tasas más altas de poder para seguir manejando el estado como si fuera un cortijo.
Y es que, reconozcámoslo, que nos gusta ser patronos, ir de caza, festejarnos y mirar de vez en cuando hacía abajo para ver sobre quien depositamos nuestro poderoso dedo y elegimos para  que salga de la servidumbre, de gorra en mano, cabeza agachada, para ser perro fiel, con algo de mejora, a cambio de ser quien da la cara para recortes, abusos y todas esas lindeces que conllevan aceptar y besar la mano de aquellos que sabiamente te han elegido para ser parapeto y perro guardián de sus más descabelladas decisiones. Y lo que más me encanta de todo, es esa fidelidad que anula a las personas, que les hace mirar para otro lado y defender con su silencio a esos otros poderosos, plagados de metástasis, verdadero cáncer de este país, y todo por  salir en la foto, aguantar un sillón prestado y convertir la política y gestión en un oficio de piratas…  
¡Si señor!, me encanta esto, que por estos lares hace llamar Demoscgracias, porque sino, ¿Cómo iba yo a soltar estas lindeces? de este sano deporte que es el Derecho al Pataleo
     Como siempre, sean moderadamente felices..... Epi

martes, 19 de mayo de 2015

A/A Jordi Evole "Con todos mis respetos a Silvia y a tantos otros…"



Con todos mis respetos a Silvia y a tantos otros…

Cuando intentas contar la historia convulsa de este país, y no tú precisamente Jordi, sino aquél que por desgracia ha sido actor directo, ya sea el malo o el teóricamente bueno. Siempre, siempre encontrarás detractores, ya por que fueron el resultado de ser las verdaderas victimas de ese relato, ya porque fueron los artífices del mismo o la postura más asquerosa, que es la que han tomado los distinto regimenes  de este sacrosanto país, desde la republica, la guerra civil, la dictadura o simplemente el saqueo, la mofa y el recorte de libertades más bestia llevado a cabo desde la instauración de la democracia, con sus partes positivas y con sus excesos negativos. Esta visto que nos creen inmaduros para recibir a secas lo que ha acontecido a lo largo del siglo pasado y los albores de este. 


Si hablas de Republica ¿ese es un rojo de mierda! Si hablas de la guerra civil ¡Tú no estuviste, no viviste esa barbarie, eso fue padres contra hijos, hermanos contra hermanos, cuando fue simple y llanamente el interés de aquellos que quisieron, coger por la fuerza, lo que la palabra y las pocas razones no les permitía tener, recuerden la frase “Venceréis pero no convenceréis”. Si hablas de la literatura de posguerra, de aquellos que no abandonaron el país, porque no pudieron, no quisieron o simplemente les toco, a algunos nacer, a otros pasar de la adolescencia a ser los hombres grises, parte involuntaria como una gran mayoría, actores comparsas de esos que llamamos dictadura. Tarea difícil de escribir bajo la atenta mirada de la censura, (que ahora quiere volver a hacer gala los de turno con su ley mordaza) decimos simplemente, sin cuestionarnos nada “esos son fachas, escribían apoyando al régimen.
Cuando el interés de algunos descendientes, es simple como el querer desenterrar de las cunetas a sus familiares desaparecidos de forma tan cobarde tanto en un bando como en otro, porque lo mismo te daban un paseíllo, que te invitaban a una Checa, que el tiro en la nuca, la vejación y la purga, fue practicada tanto por unos (salvadores de la Patria) como por otros (salvadores de las libertades). Para luego contar la historia como les ha salido de los memoles, mintiendo a lo bestia, modificando las cronologías y satanizando a unos y a otros. Mientras las verdaderas victimas, ese pueblo influenciable, hartamente manipulado, golpeado, ninguneado, que pasa del sueño a la pesadilla, de la comprensión al odio más profundo y que como todo pueblo mal educado, mal enseñado, que ha tenido que mamar a los reyes godos, por que el resto no era historia que nos pudiera interesar… 

Pues así nos va. Mientras nadie mente a nuestros muertos, aquí no pasa nada, mientras los unos y los otros no opinen más de la cuenta. Llevamos la historia negra, la divina y la terrenal como una losa que nos pesa, nos avergüenza, nos produce dolor, porque sencillamente nunca nos hemos parado a dialogar fríamente, con cierta objetividad y distanciamiento. Porque siempre, el más tarugo el más bestia el que más tiene que callar. ¡Ladra y ladra, muerde si es necesario y mata llegado el injustificado momento. No aplaudo al Exmiembro de ETA, (pero si arroja algo de luz, bienvenida sea, ¿visión sesgada? como todas, pero al menos parte de visión, y no a este silencio al que nos tienen acostumbrados esos que deciden, que debemos saber y que no sobre muestras miserias o alegrías, sobre nuestra historia, la misma que nos ha marcado y nos ha hecho tal como somos hoy). sobre lo que ya se sabía de esta banda armada. Que simplemente se dedicaron a sembrar el terror discriminadamente, que digo yo, después del atentado de Carrero Blanco, tenían que haber desaparecido como tal y jugar  en la liga de los partidos, con las palabras y los hechos por mejorar y pasar pagina.

No se, si habría que llamar a uno por uno, de los descendientes de victimas de la guerra, para poder emitir un programa que informara sobre ese tramo de la reciente historia bélica y dantesca, habría que llamar a uno por uno de aquellos y aquellas mujeres y hombres a esos  niños que sufrieron la represión de la dictadura, la separación o el fusilamiento de sus progenitores, tíos etec. A aquellos cuyos familiares murieron en las cárceles, o trágicamente fueron apestados, apartados y condenados a desaparecer, porque como los cristianos nuevos, tenían que demostrar a diario que estaban con la  peña del alzamiento y con la santa madre iglesia. No hemos aprendido nada, ni vamos por buen camino, los grandes partidos (por volumen, que no por calidad) siguen utilizando la consigna del miedo, la de Pedro y el lobo, para sus intereses particulares.

Los nostálgicos de la barbarie siguen creyendo que andan en la verdad absoluta, que los cuarenta años de dictadura, en verdad fueron de regeneración, de ir poniendo las cosas en su sitio. Los mismos que dejaron muerte y desolación en Bilbao, con ese bombardeo sobre la ciudad y los civiles indefensos (genera mucho odio, demasiado dolor) y de aquellos polvos estos lodos, heridas que aun, en la distancia de los hechos, aun sin cicatrizar, nos exaltamos a la mínima de cambio y somos capaces de destrozarnos, con tal de seguir en la ignorancia que mata la salud general de este país llamado España. Necesitado de una cura pedagógica, de un perdón generalizado, de una explicación con nota alta en las aulas, que vaya acostumbrando a las generaciones de ahora y futuras, a asimilar su propia historia por muy dolorosa que esta haya sido. Que enseñe a perdonar si quiere porque es portador del conocimiento de los hechos pasados, porque ha tenido la oportunidad de hablar con unos y con otros, porque ha tenido la inmensa fortuna de decidir por si mismo, una vez sopesado ese conocimiento que llamamos historia y que enseña a no olvidar para no repetir esas conductas tan reprochables.  

Y, si,  hablar con Silvia
Hubiera sido dolorosamente sano y otro rumbo seguro, hubiera cogido la entrevista, incluso por separado haber opinado, porque ella como tantos otros tiene ese derecho de dar su opinión. Con el dolor con el odio o como en ese momento le cogieran los acontecimientos. Y ha de doler, que encima no sepas el porque matas, a quien matas indiscriminadamente, ni tan siquiera con todo el tiempo que ha tenido, para aprender historia de su tierra y sus ancestros, haber dedicado aunque solo fueran unos días a conocer los nombres, a que se dedicaban esos padres ni que dejaban atrás. Y todo porque a un ignorante rebosante de juventud le dio por quitarles la vida  e irse de farra después. Como si no hubiera pasado nada. Como dioses del holocausto, no sabiendo que carajo defendían a ciencia cierta y hoy por hoy, siguen inmersos en esa ignorancia tan española, en esa vorágine que no respeta nada…


Y, si, estoy de acuerdo en la decisión última de Jordi y  su reflexión

“Pero no le puedo venir a Silvia con milongas periodísticas. Y, por muy contradictorio que suene, le digo que lo siento, y a la vez le digo que lo volvería a hacer. Gracias Silvia por la conversación y por removerme por dentro. Lo volveríamos a hacer, sí, pero gracias a ti lo haríamos mejor.”

Por mi parte como mero espectador, no hizo falta ser más duro, porque no trata de eso, la frialdad demostrada, el distanciamiento y casi el monologo frío por parte del exmiembro-exterrorista  Rekarte.
No estaría demás, entrevistar a algún responsable del estado, si es que queda alguno, desde la fundación de ETA, hasta nuestros días, para arrojar un poco más de luz. Porque toda Historia tiene dos partes, dos verdades a medias y una gran mentira generada por desinformación o falta de la misma por parte del estado…
                                                             Como siempre, sean moderadamente felices
                                                                    Atentamente
                                                                                                            Epi

lunes, 11 de mayo de 2015

“Unas palabrillas, de uno que pasa del fútbol”



 












La belleza llega cuando desaparece el ruido
Llega cuando el odio cesa
Cuando los insultos se confunden en el ulular del viento
Llega cuando, la mano que agrede... Acaricia
Llega cuando sus bocas
No escupen, ni ladran, porque ahora recitan y besan
La belleza llega, cuando dejas de ser un ser gris esclavo de una memoria,
primitiva y colectiva
Llega cuando le das la espalda al Circo
Y ahora ves luz
Hermosas primaveras
Haces más caso a la vida
Vas al teatro, a la Opera
Aunque sea por televisión
O simplemente te sientas en un banco 
y ves la gente pasar
sin prisas, sin malos rollos
Te das cuenta.
Que detrás del fútbol...
Hay vida de verdad...
                                                                             Epi

martes, 28 de abril de 2015

“El holograma, que se enamoro de una realidad intangible…”



Dicen que cuando ella levanto la mirada por encima de las gafas, coincidió  con la mirada de él y por decir, dicen que al él se le desprendió el alma. Ella aguanto el envite de la suya y desaparecieron los ruidos molestos, quedando un balbucear de él y un silencio, delicioso silencio que remarcaba su semblante sonriente, de esas sonrisas encubiertas, dirigidas a alguien en especial y que no desea que otros se percaten, miradas que hablaban por si solas, de esas miradas cómplices, contenidas, que luchaban por dar permiso a la boca, por rozar las manos distraídamente, con un perdona y un no pasa nada que quema en la piel.. Ese detalle les dejo como siempre, en un volverse por si coincidían nuevamente sus miradas, por si se pillaban deliciosamente desprevenidas.
Esa mañana, coincidieron en planos diferentes, el la observaba, no se encontraba muy bien, algo osco, estaba enfermo pero no quiso pedir consejo y se marcho al trabajo en ese estado de soñolencia que dan algunos procesos virales, no se medicaba por norma, siempre había tenido algo de contra corriente, no comulgaba mucho con ese sistema de atiborrarse a pastillas o jarabes, por cualquier nimiedad, pensaba que el uso continuado inmunizaba el cuerpo y cuando de verdad le hicieran falta, no iban a responder como debiera.
Ella en su esquina habitual con sus compañeros, reían y hablaban desordenadamente mientras esperaban a que sirvieran sus desayunos, de vez en cuando, levantaba la mirada donde se suponía que lo encontraría a él, como todas las mañanas, que la miraría a hurtadillas y ese agradable calorcillo le subiría hasta sonrojarle los pómulos y la obligaría coquetamente a desviar la mirada para luego cebarse, llenarse de él o al menos de los deseos que en su interior albergaba.
Pero no vio a nadie, y nadie, la miraba insistentemente, como si verdaderamente no hubiera nadie, ella se posiciono en el lugar habitual donde el solía estar, y sintió, su presencia, como una brisa constante de aire caliente que la rodeaba, como  después de un abrazo le queda el regusto y la calidez, añoraba que no estuviese.
Mientras. nadie, desde ese mundo paralelo hacía lo imposible por hablar, hacerse el encontradizo o tropezar con ella y empezar a romper ese silencio guiado por las miradas veladas, casi por azar si no fuese por la insistencia de ambos, por ese hambre de guardar hasta mañana los contornos los gestos y la risa.
Tenerla tan cerca y no poder tocarla, no poder saludar, al igual que su presencia le llenaba de gozo, lo hacía caer en ese abismo donde por un rato si puede imaginar, que se conocen, que él sabe el nombre de ella y viceversa.
Pero es lo que tienen los mundos paralelos, el multiverso del que hablan los científicos. Donde si haces algo en este supuesto mundo, en otro similar no harás nada o lo contrario, y así sucesivamente.
Ya le gustaría a él coincidir en el mismo universo, en el mismo instante real y tangible,  y no marchar cada día como un Quijote, que entre espada y adarga solo ambiciona tener a Dulcinea, pero sabe él que es un engaño, que su Dulcinea tan solo es una idea, ese amor platónico que es la misma idea en sí, ese dejarla vivir su mundo, con sus gentes, sus amigos sus problemas y sus ratos de felicidad. Encumbrándola a lo más alto, para volver a su sencillez y nuevamente crearla, tantas veces como pudiera. Consciente de que amaba un sueño irrealizable, consciente al fin de esa deliciosa quimera, que le obligaba día tras día a acudir a esa cita sin previo aviso, por ver si esta vez la encontraba algo difuminada o tan real que quedaba extasiado por poder recibir en el rostro el suave aliento de ella, los mohines o la sobreactuación con sus amigos, pero dedicado a él que la estaría mirando a hurtadillas, o eso suponía ella.
Tan complicado a veces esto que llaman amor, que la vida se les pasaba de largo, no había estaciones donde esperar o remolonear para subirse al próximo tren, y compartir el trayecto hasta desaparecer en esa cortina de humo que entretejen los sueños y el deseo.
Una vez clara su situación, sabedor de que nunca llegaría a tocar ni una hebra de su jersey, ni que por azar su mano se posaría sobre su pelo y que por más que se gritaran, nunca se llegarían a escuchar, la convirtió en su musa, y cada vez que su corazón declamaba su presencia, brotaba de su pluma un verso pensado para ella, con la intención de que las palabras si pudieran viajar junto con el pensamiento por esos mundos paralelos hasta encontrarla a ella. Versos que si le llegaban, ella sintiera que estaban dedicados a  su persona, a su amor imposible a su sueño, a ese holograma que de vez en cuando veía pero al que nunca sin saber porque, llegaría a alcanzar…

                                                                                    Epi

martes, 21 de abril de 2015

A Gloria Pecheco… “Te regalo este abrazo hecho palabras”



 




Hola niña…


Déjate llevar por el murmullo de las hojas

Cuando caen no mueren

Tan solo se transmutan

Vuelven revoloteando a ras de suelo

Empujadas por el viento

Y cuando están todas

Arremolinadas

En susurros se van deshaciendo

Entregando así, la parte superflua

Y devolviendo en su otoñal holocausto

Aquello que la vida les presto por un tiempo

¡Más no llores su ausencia

Pues tan solo es un paso

Para vestir a ese tronco viejo y solitario

En una nueva primavera….



                                               Epi

martes, 7 de abril de 2015

¿Quien, no tiene un día de hiel?






¿QUIÉN, NO TIENE UN DÍA DE HIEL?

Lapuente, echaba pestes de Sevilla, y no es que no le gustara la ciudad en sí, amaba en silencio sus callejuelas con vestigios de otros tiempos, sino mejores, si diferentes en la memoria. Le gustaba esa primavera que hacía lo imposible por que su hermano el verano no se colara en las tardes largas que anuncian su pronto reinado, las noches suaves con olor a Dama, un cielo salpicado de estrellas y una luna tirando a toro, de cuernos iluminados.
Sus viejas tascas donde pegar la hebra o el oído daban mucho de sí, algunas con gracejo y otras para correr a gorrazos al típico sevillano estirado, arquetipo de lo que no es, y le hubiera gustado ser, tan solo apariencia y un “Mi arma” que de tan trillado, suena a exagerado.
                                 *     *     *
Recuerda que en otros tiempos gustaba de sentarse en la calle Betis, en alguna de sus terrazas o pedir la copa e ir a sentarse en su remate, que precedía al estrecho camino que sirve al pescador para echar la caña de sus incertidumbres al mal saneado Guadalquivir, pero cuando más le gustaba era a esa hora bruja que despide los últimos rallos tornasolados de ese sol de justicia, que como gota de sangre, o clavel reventón, va dejando su estela entre roja y anaranjada, sobre esa otra estela que empieza a esa hora a ser liquida plata, porque la Dama viene empujando a recobrar su territorio, dando con su manto cobijo a los amantes, cobertura a los ladronzuelos de poca monta y libre sendero de crápulas que una vez más se beberán la noche como si la vida les fuese en ello.

Empezó a pesarle Sevilla en el corazón y en el animo, que ya ni la aguja de la Giralda, ni el romántico parque de Maria Luisa, conseguían hacer las paces entre su ser y esta hermosa y mal querida ciudad.
Dice el poeta “Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla donde madura el Limonero”, pero la infancia de Lapuente, no es tal, que viene de meseta castellana, más seca que una mojama, seca hasta en el hablar, que por no cuartearse la boca, bajo ese sol de castigo, el saludo es más un “condios” de corrido sin pausa por miedo a asfixiarse, y si el otro no se ha enterado, pues no se le repite y punto, que teme el caminante, tener que torcer el gesto, por miedo a quemarse el rostro, nublar la vista y perder el hilo de su pensamiento, que alterna con voces que no sabe de donde le vienen, y será ese otro verso del poeta “ Converso con el hombre que siempre va conmigo, quién habla solo espera, hablar con Dios un día”.
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Lapuente prefiere mejor, tirar para el Mediterráneo, el Mar nuestro que dirían en la antigüedad, prefiere antes, mil días de levante, que emborronen el cielo pero que da sensación de frescor, mientras que en la Provinciana Sevilla, el mismo levante hace que se torren hasta las míticas palmeras, y es qué solo el poniente, devuelve algo de vida a sus vecinos que como lagartos viejos, respiran con dificultad y aun así se aventuran a cruzar la calle, dejando la sombra y frescor de sus casas, en penumbra para hacerse con unas cervezas y algo que charlar con los que llegaron antes, y se les conoce por el grado de verbigracia y lengua zarrapastrosa, que estiran las eses hasta convertirlas en ceceos, cecean hasta el hartazgo y es condición de un castellano evolucionado y con acento propio que orgullosos pasean por todo el mundo, haciendo creer a este, que Andalucía es toda así, salpicando al infinito, convertidos en aspersores de sopor etílico, con esas palmadas en la espalda y el chiste fácil, celebrando el nada de nada por todo lo alto, porque reconoce Lapuente que en eso son artistas y mayores, cargando contra esto o aquello y en silencio contradiciéndose.
Pero como en toda buena viña hay de todo, gente maja y con ganas de agradar y gente altanera, de dudosa alcurnia que se ha de emparentar, si o si con lo más florido del señorito andaluz, gente de un traje para todo, pelo engominado, y orgullo cofrade sin serlo,  ya de la Macarena, del Cachorro o el Baratillo por decir de alguna, y la realidad les hace pedigüeños todo el año en Triana, de la Esperanza. Sin convicción, por puro oír pedir a sus mayores, que les cambie la suerte. Y la suerte, la cambia uno por si mismo y no delegando en terceros y menos en templos o en esos días de fervor “no se  como llamarlo” pero seguro que entendemos…
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Pero ya Lapuente se ha pasado a Cartujo y no quiere salir por sus calles, no quiere la bruja noche y menos aún el dorado día, mira con nostalgia su amor fracasado y se promete no volver, aunque esto aun no esta en su mano…
Rompiendo una lanza a favor de Sevilla, decir tiene este Lapuente que no es amante de las ciudades, ni tan siquiera de esta, que es capital, pero que se vende como el ombligo de Andalucía.
Vuelve sus ojos a la eterna Granada, que en dos cuestas que subes, te deja ver lo que allende de su hermosa Alambra, son los picos que cosquillean el cielo dos veces hermoseado por su sol y la nieve, o la siempre Califal Córdoba, con su puente romano, alfombra que ha de llevarte a su Mezquita, donde el frescor duerme entre bosque de columnas de mármol y la simplicidad bárbara del ciego vencedor, que le dio por meter dentro de la misma un templo, cristiano, por decir algo y no decir crimen de lesa majestad.
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Es este Lapuente, ahora, enamorado impenitente del ancho mar a ratos, y de sus bosques infinitos, donde asemejan giraldas de caliza, oquedades de arenisca, ermitas que los elementos, despacio pero de una constancia tal que parece que no hicieran nada, fueron creando con el devenir de los años, donde pequeñas impresiones de otras épocas quedan desdibujadas, donde los señores, no importando su status, fueron antropomórficas piedras horadadas para descanso de cuerpos volátiles, que fueron devorados por el tiempo y los carroñeros, encargados de limpiar el ambiente de las impurezas que deja tras de sí  la muerte y que hoy como calvas anónimas, las cubre la maleza o las devoran las inclemencias del tiempo.

Mira con gozo los verdes helechos, escucha como música sacra el salto y continúo correr de sus arroyos y meandros. Mirando embelesado la deliciosa cúpula cargada de millares de titilantes estrellas, lejos de las ciudades y de sus bullicios….

Pero habrán ustedes de perdonar a este personaje, pues tuvo un mal día de hiel, como cualquiera y le toco a esta ciudad. Que por lo general no tiene nada en contra de ella pero si le pesan algunas particularidades y estas son el motivo de sus cuitas y su rechazo, que como niño confundido no sabe a donde mirar para consolarse… Será que no puede opinar o no debe, las cosas que dicen que no entiende porque no se ha criado y no ha mamado la particularidad de sus creencias, ni sus fiestas, que no entiende la puesta de largo que cada año pasean entre ¡olés! ¡guapas! y tanto santiguarse delante de una talla, de siglos pasados algunas y otras más actuales, de esos vellocinos de oro y brillantes, de esos dorados que duele hasta la vista. De la filigrana de sus mantos y sus palios, de la plata de sus várales y de esa invasión de la calle, por sillas y palcos. Se cierra Sevilla en estas fechas, de espaldas al resto, porque reconoce Lapuente que le es complicado entender ese fervor que brota de golpe como las flores de un solo día para luego difuminarse y desaparecer hasta el año siguiente…
                                    En fin. ¿Quién no tiene un día de hiel?


Del libro II de Andanzas de Lapuente  “1959”


viernes, 20 de marzo de 2015

Pura efemeride 19-03-2015 ¡Felicidades por no haber sido!



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Sin rencor, sin odio, desde la distancia,
A mil Km. de ti
A diez mil años luz, mis nulos sentimientos hacia ti
¡Y alégrate porque te maldigo!
Porque de alguna forma sin quererlo formas parte de mí
Oscura sombra, infinita ausencia
Barro tus pasos, borro tu memoria
Dicen que ese eres tú, pero mis ojos no te recuerdan
No mereces el día ni el adjetivo,
Por  que dártelo a ti es descalificarme a mí
Así que chasqueo la lengua, toco el ala de mi sombrero
Guiño al astro madrugador
Y ya te olvido…
Sin rencor, sin odios, sin memoria…
Y ahora que no soy como tú y soy feliz
Gracias y…
¡Felicidades por no haber sido!

                                        Epi