jueves, 13 de agosto de 2015

De Manuela y el mar ¡Perfección....!



Perdidos en la duda, en la ignorancia de nuestro nacimiento, a merced de ese banco de experimentos que es la naturaleza, en un empeño constante por mejorar y perfeccionar cada ser vivo cada piedra o elemento. Parece no conformarse nunca y cuando alguna de sus creaciones nace perfecta, la misma naturaleza, se rebela contra sí misma…

Enzo, palito en mano como vara de zahorí que buscase agua, esgrime interminables páginas de letras, sin ton ni son, de miles de palabras sin sentido. Enzo se escapa por la tangente de la orilla de ese mar inmenso, de rodillas sobre la orilla del mar, en la arena a modo de libreta, el mar en cada envite pasa las hojas imaginarias que la arena ofrece generosamente a Enzo.
Ajeno al sol, al agua y a la comida, recogerlo en brazos y dejar que patalee hasta que se acostumbra y hay que sacarlo de la misma forma, pues Enzo no tiene limites, ajeno a todo sigue escribiendo en el aire, pizarra imaginada que admite todas las palabras y parece no tener fin, le encanta a Enzo sobre manera, saber que lo que cuelga en el viento, no ocupa lugar y que este tal como, Enzo las escribe se las lleva a otro rincón del mundo, así son los mensajes que Enzo plasma, como lo son sus temores de que alguien las vea, él le habla a los elementos que díscolos viajan de un sitio a otro, dejando una sensación de vacío y de agotamiento en Enzo, con la felicidad pintada en el rostro. Niño perdido que no quiso crecer, no por decisión propia, fue la vida que le toco en suerte, experimento de la naturaleza en su constante búsqueda de perfección. Enzo grita en silencio, habla en silencio, sueña en silencio y mira como si no viera al resto de niños perdidos que habitan su mundo personal y sonríe. Luego cansado como cualquier niño, deja que el sueño entable batalla con las pocas ganas que tiene Enzo para dejar su frenética tarea, esa de  dibujar letras en cualquier parte, comunicando a quien sepa descifrar este criptograma sin principio ni fin. Una moneda por cada letra una moneda por cada palabra y no te digo nada si es por una frase con algún sentido, que el torpe traducir de los expertos no lleva a buen fin, mientras Enzo queda al fin dormido en su particular mundo de Nunca Jamás

Y como el escultor, golpea con su martillo su obra, pidiéndole que hable, creando así un poco de imperfección, que le deja  vacío de todo, para nuevamente comenzar otra obra que le satisfaga tanto, volviendo a buscar esa perfección que le es negada.

Campanilla no vino  al fin, se quedo relegada en el sueño de Enzo, felizmente atrapada, pues campanilla no habla. Son sus transparentes alas las que dicen algo, las que dibujan signos y a Enzo le encanta pues piensa que son iguales, aunque el no pueda volar y le pide en el sueño que esparza el polvo dorado sobre su pizarra de aire, viendo por un instante como sus trazos cobran sentido, con esa luz dorada de polvo amarillo. Y  campanilla sobre su hombro, leen juntos y ríen, hasta que la vida lo arranca bruscamente del sueño y es cuando Enzo vuelve a cerrarse, a negarse a compartir con ese otro mundo real todo lo que ha aprendido.
Como el interruptor de la luz que a capricho es accionado… momentos dolorosos de luz y conocimiento, momentos felices oníricos por donde escapar y ser feliz….

Así es como la naturaleza se rebela contra si misma, poniendo un nuevo reto a sus creaciones, revelándose contra su perfección y poniéndose en el lugar más difícil. A sabiendas que el problema de la perfección es su propia perfección, creando de esta manera seres imperfectos, preparados para el mundo pero no para los de su especie, que no saben como atajar estas diferencias. 
 
Sueña, ¡no se lo cree! se pellizca el brazo, un tornado de ausencias la llevo lejos, donde el mal no alcanza, lejos donde la incomprensión no existe pues todo es creado sobre la marcha, al ritmo anárquico de su pensamiento, luceros y arco iris, personajes salidos de la realidad que rellenan su mundo de fantasía, cualquier forma se asemeja a un personaje a un animal fantástico, eterna sonrisa que empaña el rocío de sus lagrimas que no sabe por que lloran esas ventanas que luego dejaran pasar la luz, desde su interior hacía el exterior, por que es ella la que guarda esa luz, ese entendimiento particular que sobre las cosas y la vida tiene para ella, a su manera interactúa con el resto de personas, de niños sin hacer distinción porque en su mente no existe el valor de uno más que otro, todos a simple vista parecen buenos. Se despierta de su corta siesta y llama por si alguien esta a su lado o cerca de ella, se despierta con hambre de abrazos, con sed de sonrisas y de que le digan guapa, canta a grito pelado una canción popular que ella cambia la letra por “na,na,naa” y lalilo, lalilo, que ya vendrá la letra cuando se acuerde, mientras baila dando vueltas, con un Toto imaginario, negro como la noche, con el hociquillo siempre húmedo, lo achucha entre sus brazos para sentirse protegida y Toto lame contento las mejillas de Valentina. Corre Valentina, feliz no hay escuela, ni normas que le obliguen, corre y juega con los niños. estos paran y ella inagotable sigue, y ríe y grita, pero no de dolor que las emociones cuando son sinceras también emiten ese sonido de gozo, que un mundo como el nuestro, interpreta erróneamente como dolor y ya saben que el dolor es visible, no tiene lagrimas limpias, brota de la oscuridad de la incomprensión y Valentina huye inconscientemente de esa oscuridad hacía la luz, abrazándose a sus quereres a sus sueños y a sus juegos… envuelta en la toalla, recogida sobre el regazo de su padre ella, descansa hasta que el sueño la retiene y una sonrisa se dibuja en su dormido rostro, mientras una porción de luz resbala de sus ojos cerrados, pues es el diezmo de amor que da a cambio de abrazos y comprensión…

Esto comentaba la mar al Buhonero, mientras echaba la red y recogía historias incompletas y que como tal,  pensaba respetar. 
Sentada a su lado se encontraba Manuela, tendría unos trece años, una titirita en la nariz, por la que no pregunto el Buhonero, que algunas cosas es mejor dejarlas como están, o que sean sus protagonistas los que liberen su pesar...
Y unas ganas locas de volver al interior de los bosques, donde antaño se refugiara su gente.
Ese otro mar de verdes campos, de cosechas extensas, de mil colores y aromas, ese conjunto de perfección que por separado no dice nada.
Es lo que tiene la perfección, cuando es respetada y aceptada, cuando los fallos se contabilizan como aciertos y los aciertos como pruebas de superación…

Resbaló golpeándose el entrecejo, ahí donde empieza esa recta que se bifurca en dos pequeños túneles, agujeritos negros por donde inspira vida fresca, desechando el viciado elemento, en el interior de sus manos para así combatir el frío que le llega sin saber por que, que el día es caluroso pero cada vez que marcha sin querer, a la vuelta se encuentra cansada, desangelada, con ganas de acurrucarse y dormir, en la quietud de la brisa que se filtra por los agujerillos de la persiana. Cascada loca de amapolas por el rostro desciende, hasta confundirse con la ultima ola de mar, la espuma que esta deja apresa los pétalos rojos convirtiéndolos en pequeñas burbujas de color y todas juntas en retirada son como esas bolas que cuando las mueves parece que esta nevando, pero en este caso es como una fiesta floral de un solo color rojo e intenso. Cae por el hueco del árbol, ya no sabe si sueña o esta despierta, un conejo, un reloj, un gato que flota y un sombrerero simpático y algo loco le hace una reverencia y los números invaden su mundo, dando explicación a cualquier evento que se pueda enumerar, en fin todo son números en su cabecita. Sonrisa de pan dulce, cara redonda, ojitos de niña buena, de niña espabilada y lista, que a fuerza de vivir ya se ha acostumbrado a estar y no estara ser y no ser, con el consuelo de estar acompañada siempre… siempre que cae en ese sueño convulso del que nunca recuerda nada. Alicia involuntaria, presta a dar su hilo dorado que cuelga del bajo del vestido, a la espera siempre de su Teseo que la libere, rescatándola del laberinto de sus ausencias. Ariadna eterna…

                                       Epi






martes, 4 de agosto de 2015

¡Poeta...!



¡Poeta…!
Dame tus versos de luz
Versos que corren en la noche
Versos que saludan al alba y huyen de los extremos
Mi brazo fuerte anda preso a roturar los caminos viejos
Para tu verbo ágil,  las zarzas
La piedra que obstaculiza, el lodadazal de los malos actos
Las vueltas que no dejan ver el horizonte claro
Lleno de esperanza
Mi brazo, como te digo, presto está...

No doy un paso más,
Ni una coma en este desvariar de ideas
No te tengo y no me hago a la idea,
De seguir amándote como lo hago
Y no,  por repartir desidias y culpas
Solo que soy cobarde y ante tu presencia
Se me olvidan las palabras
Y me desbordan los sentimientos

Este aparejo, estas artes
Y cebo de mi inocencia, no bastan para lograrte
Tan altiva, tan brillante que me ciegas y me pierdo,
Olvidando el camino tantas veces soñado que a ti me acerca
Bendito el tiempo de los girasoles, que así te muestras
Cada parpadeo es una ventisca de brisa fresca,
Que doblan la floresta

Por que tu majestad pasa
Y todas alargan sus flores más bellas
Por contarle al rocío de la mañana,
Lo dulce que fue tu paso
Y el leve rozar de tus dedos en tan olorosas muestras
Que hasta las hormigas pierden su orden establecido
Y les salen alas, porque como tú

Quieren ser de todos los sitios sin pertenecer a ninguno
Como tú, el vuelo de esperanza
Que las saque de su inequívoco castigo

Laboriosa tarea tiene el tiempo que no da  abasto,
Porque en ti se detiene y a mí me aniquila,
Que la vida se me desprende como escamas viejas
Que al caer, pierden ese brillo que hermosean
El fiero rastro de quien fue cambiando

Cobardes las montañas
Que sobre ti, arrojan su imponente sombra
Y el cielo celoso de esta, tu breve ausencia,
 El bosque arde
Y en lluvias torrenciales
La vieja montaña se desvanece,
Como corriente de agua fresca

Y aquellos que por su altura fueron servidos
Ahora  yacen en el fondo,
Aguantando piedras nuevas,
Aliándose con el viento

Las sombras hacen desaparecer
Y tan solo tú ocupas la inmensidad que deja,
La hora nona en este corazón que adolece,
Vasto desierto en pugna constante,
Que para en la estribación de tu mirada,

Oasis accidental de este romero que suspira y muere,
Arto de pasear su carcasa, que ya joven, no es
Monte coronado, en dos revueltas de tu pelo
Dejas al descubierto la delicada columna
De sal que aguanta tu cabeza dando paso a lo inimaginable
Esa magia que despacio despierta

Vasto campo azul de azucenas, mirada clara
Que suspira por verte libre y poder nombrarte en
Diferentes lenguas y viejos dialectos que te conforman

Como dice el poeta (León Felipe)
“Nunca cantemos
la vida de un solo pueblo
ni la flor de un solo huerto.
Que sean todos los pueblos y todos los huertos nuestros

                                                                                   Epi





viernes, 10 de julio de 2015

“Ella guarda la lágrima, la esperanza que contiene la Luz”






Lagrimas, lagrimas…
Eterno llanto del hombre sin luz, perdido en su propia inmensidad.
Llanto, llanto…
Generador de mares, cuencas insaciables de eternos manantiales, aportación dolorosa de millones de seres… ¡Y tú Luz! ¿Donde encontrarte?...
Llanto que desborda el alma y ni un rallito, ni un pequeño lamparazo de esperanza.
Y ese éxodo que dura ya demasiado y ese llanto que de tanto derramar, el camino de vuelta ha borrado…

Ella sola… no le hace falta publico, ni otros niños que le acompañen, ya anda acostumbrada, se coge la nariz con los deditos a modo de pinza, corre desajustadamente hacia el borde de la piscina y salta. En su imaginación ha sido algo impresionante, a la vista  del respetable, el torpe trotar de un potrillo recién nacido, que en su alocada carrera hacía la vida, salta y se despeña en esa gran pecera azul zafiro, se hunde en su pureza y saca la cabeza, como si de las profundidades de la mar resurgiera, después de ver todos sus secretos, todo el dolor que sus profundidades guarda…

Y hay que seguir llorando, en busca de esa lagrima perfecta, esa que ha de desfragmentar el espectro de luz y llenar de vivo colores, la senda, el camino olvidado que no es otro sino el viejo lecho del río primigenio, antes del verbo y después de la Luz.
Hizo falta carne para contenerla, un cuerpo sólido de imperfecciones, ese libre albedrío que nos dejo el Creador, el maestro de la Luz, y desde entonces andamos perdidos, a ciegas, de vez en cuando una débil tela deja adivinar el sendero de Luz, por un momento vemos, tan breve y tan intenso que después de ido, nos sentimos huérfanos, solos en nuestra inmensidad.

Habla a la nada, a nadie o eso cree el observador que a su vez es observado por ella, tranquila señala con el dedo a ese pájaro imaginario, que en su mente forman los diminutos azulejos que decoran y circunvalan ese mar particular, lago que se pierde en su memoria, y habla con ellos o quizás habla consigo misma, y como dice el poeta, con Dios un día. Y le recrimina y pone en duda su omnipotencia, su sapiencia… y le recrimina que no ande más entre su obra, y que sea un mero espectador, tumbado en su celeste sofá, viendo como todas las lagrimas del mundo no consiguen ese rallo de luz, esa perfección que libera las almas de sus cautivos cuerpos.

Y tenemos ángeles desangelados, vagando sin rumbo, olvidados, parias en sus  tierras, parias en sus casas, parias del mundo.

Ese mundo egoísta que los rechaza por que no son perfectos… ¡perfectos!, que gracia me hace, perfección en base a qué, ¿quién dicta las reglas que la dejaron sola y apartada?, no pide nada no demanda, tan solo cuando sale del agua un grito, su cara se descompone durante unos segundos que se vuelven eternos, pero no, ella da un giro y una sonrisa llena de luz el entorno, delicada sonrisa, pequeños espejos de cristal, frágiles a punto de estallar, y de sus almendrados ojos que son el mejor verso, el poema más largo que esconde las andanzas de este devenir continuo, con sus momentos de gloria y sus ratitos de escandalosa inhumanidad. Inocencia destilada por sus ojos, su espíritu libre, sin contaminaciones que  apenas sustenta, porque el peso de las lágrimas la doblega, le deforman el rostro, como un gran sol con la cara expandida, como la luna llena, gorda y oronda, en sus noches blancas.  

Luz argenta, en sus noches de fuego, en sus noches de  ámbar para luego desaparecer y llevarse la luz… tinieblas y más tinieblas, Morfeos de insomnios, vagan por la bóveda celeste, sin carro sin estrella del norte sin sueño, fantasmas de lo imposible, anhelando materia, atención y caricias, arrullando al silencio. Que el grito quedo en lo más profundo de la caverna, en la sala de partos de un hospital, grito desconocido, dolor acumulado preparándose para la vida.
Entre algodones como suele decirse, del mundo húmedo a este seco viejo y cuarteado, cicatrices de muchas vidas, de historias inconclusas, acunada de cuentos, viejos cuentos que dicen como debería de ser la vida de maravillosa, placenta rasgada del mundo en busca de oxigeno, se acabo el liquido que mantiene la inocencia y ahora tan solo lágrimas, unas de felicidad y la mayoría de desengaños, de búsqueda.
Loca carrera de miles de seres, de astros que desaparecieron en la inmensidad del vacío, de esa nada oscura, astros que en su destrucción alcanzaron la luz, esa que nosotros vemos y a la que nunca llegaremos. Porque la luz que busca el hombre, esta exenta de polvo de estrellas, es energía pura y redentora, donde acabar los días, con la última lagrima, la más pura. Escama de sal petrificada a la espera de ser hidratada para que ese rallo de Luz la pueda atravesar, lupa improvisada que ha ser faro por donde escapar.

Sale en loca carrera del agua, un liviano golpe en su mejilla la hace girar y una lagrima inocente, pequeño brillante que corre por su mejilla, apunto de caer al suelo, graciosamente saca su lengua y la recoge, la engulle y saborea, sabe que esa lagrima no buscara luz si cae al suelo hambriento, que la hará desaparecer, que ya nunca podrá volver a los arroyos ni llegar al mar ha contar el periplo de tan arduo viaje. Ella lo sabe y por eso la rescata, sonrisa fresca, lagrima de esperanza, la mano acaricia el pequeño  opúsculo que la mariposa en su vuelo depositó en su mejilla, lagrima que se despeña, recogiendo en su liquido elemento el polvo de sus alas y la guarda y  sonríe. Hoy algo menos inocente, pero con esa fuerza que lo llena todo, y su risa se expande, sanando a todo aquel que la recibe, breves momentos de lucidez, de paz y armonía con el todo, que ella  se llevara consigo cuando vuelva a casa, con el tesoro en su interior, con ese rallito de luz que intenta escapar por los ojos, donde el llanto la detiene para empezar de nuevo.

Mientras el gran arquitecto, enmudeció, el gran payaso, prestidigitador  de tres al cuarto… ahora sabemos que tampoco tiene luz, que llora en su omnipotencia, lagrimas negras, creadoras de vacío  y oscuridad, lágrimas por el hijo, el último Prometeo, la última esperanza de luz, que hoy vaga de lágrima en lágrima, de ojo en ojo de sueño en sueño.

Y grito…
¡Poeta…!
Dame tus versos de luz
El llanto del lactante
La lágrima que se escurre,
La que quieta queda
En la rivera de sus pestañas
Y nubla y no deja ver
Habré la exclusa que la mar rebosa de tanto llanto
y dame el verbo de luz
La palabra justa y sin empaques
La fresca risa de ella que todo lo sana
Dame la excusa para la lucha
Los arreos para llegar a buen fin
El calamo duerme sobre el papel
A la espera de que despierte la mano que ha de sustentar el trazo

Mientras ella, bosteza, que el día llega a su fin, come con desgana que el cansancio puede más que el hambre. Y besa al padre, besa a la madre, sonríe a las estancias, guiña a la polilla hermana pequeña de  la mariposa, cierra los ojos y besa, pasando la mano sobre los objetos, con los ojos cerrados protegiendo su pequeña luz.
Regurgitando la lágrima, saboreando su sal,
Lágrima que lenta, llena de suave  luz su estancia  
Se esconde debajo de la sabana para que nadie la vea,
Para que nadie le robe
Eso tan buscado por el hombre,
Ese rallito de esperanza, ese atisbo de luz,
En la región de sus sueños…
                                                                                                                   Epi.

jueves, 18 de junio de 2015

SE HACE DIFICIL…





Se hace difícil, cuesta arriba, escribir sobre la belleza cuando anda ausente, sobre lo bien que anda todo, cuando esto es dantesco. De igualdad, cuando la mitad de los seres humanos devoran a la otra mitad en su insaciable apetito de poder y dinero. Sin reglas ni normas, sin protección para los más débiles.
Se hace difícil admirar los campos de flores, cuando la tierra anda cuarteada, seca y estéril gracias al género humano. “Dicen que esta  en la cabeza de la cadena alimentaría” más bien exterminadora.
Se hace difícil  hablar de ciudadanos del mundo, cuando es nuestro ombligo el que prima. Se hace difícil  escribir de humildad, cuando el ser humano tiene, grabado en su ADN, que es la pera limonera, lo más chachi, la perfección, el Sumo, el Santo Santorum que tuvo a bien según algunos de crearnos;  esa sacrosanta entelequia  a su imagen y su desemejanza, “ahora esta bien expresado”, diversidad, variedad, a la que yo llamo Quimera.
Y  ser elegidos por esa Quimera para ser herederos de un planeta otrora paraíso y hoy campo de pruebas para practicar la intolerancia, la desigualdad, la indecencia, por esa falta de respeto al resto de seres vivos que conforman este mundo. Dejando atrás lo que debería ser norma, el respeto por esos pueblos y sus habitantes, por su historia y su forma de vida…  nos olvidamos que somos regalo de la casualidad “que pena que no se pueda devolver por defectuoso”.
Que infortunio tuvo a bien, entregarnos tal responsabilidad, si llevamos cuatro días en este mundo y no creo que lleguemos a diez sin que lo reventemos con todo lo que contiene. ¿Donde esta el fallo?, “por hacerme el despistado”  ¿que se hizo mal?, si todo el pensamiento esta inventado, será que aprendimos a guardarlo en libros, pero no aprendimos a leer, hemos llegado a ese estado en que no comprendemos nuestros propios pensamientos. Almacenamos lo bueno que tiene el ser humano en estantes y en cualquier medio de soporte, pero no los miramos.
Corremos el riesgo de ser fuente de consulta para futuras generaciones en ese nuevo libro o bestiario de todas las tareas buenas que pudimos hacer y que por indecentes no quisimos, porque andábamos a la gresca, frenando con malas artes el migrar continuo de una casa que es de todos, porque andábamos preocupados en alambrar nuestro ranchito, promoviendo guerras, masacres sin ton ni son, abusos contra nosotros mismos, que por más amplio que sea el vocabulario no encontramos la palabra exacta que nos defina. ¿Tan malo es para algunos, haber nacido?, que a toda costa quieren finiquitar al resto. Quien dijo que la nación vecina tenía que aguantar todo ese dolor, esa miseria y la desaparición sistemática de todo. Quien nos autorizo para arrasar con todos los recursos de forma tan agónica, con tanta ansiedad.

Y así comprenderán que es difícil escribir, de la belleza y de las cosas buenas que tiene este planeta, por otro lado insignificante en la composición del universo
                             


Con este verso podría…


                    I
Con este verso podría decirte a modo de cuento
Que el fondo del Mar nuestro
Está pavimentado de hermosas y níveas perlas
Camino de esperanza, para todos los Hansel y Gretel
Vía Láctea submarina de Ulises,
Sendero de espuma y sal
Por donde navega la nave
Que guarda el deseo, de regresar a Itaca.
                    *        *        *
Cuando la realidad no puede ser más descarnada,
Y el fondo de este nuestro mar 
Anda sembrado de blancas calaveras
Que nunca podrán regresar a su Itaca,
De voces silenciadas
Que sordamente acompañan a las olas,
Para regresar con ellas al fondo
De vidas truncadas por la barbarie y la sin razón
                    *        *        *
Podría con este verso,
Decirte que los campos están cubiertos de flores
Y con ellas acompaña la vida,
Que el suelo esta salpicado de gotas de rubíes,
Y cortezas de árbol, que mudan porque la vida sigue
Ininterrumpidamente  
                    *        *        *
Cuando la realidad es un extenso sequedal,
Sembrado de minas,
Y que la lluvia son gotas de sangre,
Y trozos de carne esparramados por doquier,
Que hasta las alimañas están saciadas, sobrealimentadas…
                    *        *        *
Podría con este verso,
Balancearme en la sonrisa de los niños
Bucólicamente, disfrutar del canto de los pájaros
Y ver como la vida por doquier nos sorprende gratamente,
Con un nuevo nacimiento, con un acontecimiento nuevo
Con ese acto de superación y adaptación.
                    *        *        *
Cuando, no hay sonrisas, ni niños
Tan solo viejos desdentados, desmemoriados
Perdidos en tierra de nadie
Que los únicos pájaros, son esos que se ceban en mi semejante
Que es alarmante como la vida desaparece por doquier
Como la diversidad cada vez escasea más
Las nuevas vidas llegan con cuenta gotas
Condenadas antes de tener el poder de decidir por si mismas
En este acto de desolación y abandono
                    *        *        *
Podría en este verso hablarte de amor
Pero de momento es un brindis al sol
                    *        *        *
Obligados a ver el mundo desde la caverna
Cuando fuera esta todo lo que necesitamos
Para ser parte de esa explosión de vida…

                    II
Por que este verso que te canto
No tiene luz ni musicalidad
No hay estrellas en el horizonte
Que guíen
No lo acompaña el rumor de las
Cristalinas aguas
Este canto no se despeña graciosamente
Más bien cae en el vacío
Como vacía esta mi alma de “romero viejo”
Este canto es como la piedra pequeña y ligera del poeta
Demasiado mecánico
De repetirlo no hay ni respeto
Tablado de la farsa
Falto de justicia
Hambriento de ilusiones
Canto de vida ausente, carente de  artificios
De sentimientos sanos
Canto amargo de adelfa
Canto que acompaña el palmeo de mis manos
Golpe sordo y monocorde
Reloj parado
Nace de la hiel, de esa ceguera implantada
De oídos sordos
Labios de rictus grave
Donde no caben la risa ni los sueños
                    *        *        *
Y quiero salir y gritar y volver a vivir
Cantar las cosas sencillas…
Que por algo hay que volver a empezar
Y rehacerme, llenarme de ilusión y fuerza
Pero de momento sigo varado
Quieto como el viejo pararrayos a la espera del fogonazo
Única luz que de momento no me abandona
                    *        *        *
Y…
Sirva esta queja para empezar de cero
Volver a nacer y llorar por llegar
Pero no por miedo a lo desconocido
Y si por celebrar esta segunda oportunidad
Y quiero molinos y batanes que me asusten en la noche
Y quiero el yelmo, la adarga en pluma
Y empezar mi particular batalla
                    *        *        *
Y te quiero a ti mi Dulcinea, cuna de vida y esperanza
Y te quiero como idea, para desarrollarte y respestarte
Volver a caminar "con todos
y llegar a tiempo"
Donde los sueños nos dicen, que debemos hacer, al despertar
Y un nuevo día sin estrenar, sin macula
Con la inocencia de los niños
Los mismos que juegan en cualquier rincón del mundo
Por muy desesperados que estén
Con la misma ilusión, con la misma vía de escape
Quiero un mañana limpio contigo con todos
Sin insultos ni provocaciones
Sin envidias ni sometimientos
Con autentica libertad…
                    *        *        *       
Ya se que es pedir mucho
Pero es lo que toca por derecho
Por cuna, por estera en el suelo
Y dejar que sean los brazos de la luna
Los que mezan este cansado cuerpo
Y volver en un rayo de luz para dar luz
A tanta oscuridad…
                              ----------------------------
Y no es que sea pesimista, pero de vez en cuando me da por abrir los ojos, poner los pies en tierra, ser pragmático y la verdad, la única verdad que me conmueve a seguir, es poder despegar los píes, cerrar los ojos y vivir oníricamente. Ya que nos hemos negado por “iba a decir, imbéciles” ser parte humilde “del todo” y querer con nuestra corta sabiduría; que todo sea nuestro y sin medida…
   En fin  como siempre, buen día y sean moderadamente felices.
                                                                                                       Epi

miércoles, 10 de junio de 2015

Para Silvia
















  




                                              








NOTA: Cuando se escribe, y se hace tan bien como tú. Has de saber que sin querer dejamos improntas de nuestra vida, reflejamos sin darnos cuenta nuestro estado de ánimo, porque lo que nos inspira se siente reflejado, a trazos grandes, sobre espacios pequeños. Una queja, una lagrima, una efímera alegría, el batí burrillo que nos convierte en abstractos. En fin un poco de nuestro espíritu y nuestras experiencias quedan grabadas. Y el lector habido de encontrarlas, una vez que lo hace las compara con las propias, se identifica y dotan de calidez esos pasajes. Los mima y los hace, suyos. Porque una vez que son soltados como palomas, ya pertenecen a todo aquel que los lee y respeta.
Como veras, la parte final ha de sonarte, pues he cogido sin permiso tus historias, las he mezclado para crear mis personajes y me he apropiado de alguno tuyo, temporalmente, con la intención de devolvértelos en este pequeño relato,  y se las he puesto a mi personaje… No te ofendas, pues nunca fue mi intención. Tan solo quería hacerte un regalo para tu cumpleaños, deseo que lo disfrutes…
Ah, el escrito del primer poema “Por que te siento lejos” es de Pedro Garfias, grande entre los grandes, la historia es de mi cosecha,  agradecerte el que pudiera leerte y el agradecimiento a mis amigos, que tienen esa facilidad de que uno se sienta bien entre ellos, y sigo después del poema, que es pura interpretación, siempre con todos mis respetos y deseando que lo disfrutes Tú y con quien te apetezca compartirlo…Un beso y feliz cumpleaños
                                                                                                       Salud  


                                                                                                          
                                                                   Epi “el Buhonero”










Somos Hoy, Somos Ahora, desvanecerse y fundirse, desaparecer y renacer. Lo más parecido al ave Fénix.  Esta es una historia de pequeñas historias, ajenas. Con un poco del pescador de Historias, mi amigo el Buhonero. Cualquier parecido con la realidad es purita coincidencia. Tan solo se busca regalar y devolver algo que nos es tan valioso y que desinteresadamente se nos ha ofrecido…. Gracias y a seguir viviendo, que escribir solo es una consecuencia, una pequeña parte, pero importante. Por que todo se desvanece y tan solo nos queda la memoria que lentamente se diluye hasta desvanecerse.


                            






No quería volver, siempre le había costado, por una razón u otra posponía el viaje.
En cuanto se subía al tren le cambiaba el humor, corría la cortina de su asiento para no tener que ver, como primero lentamente y luego a la carrera su corazón se despedía de los sitios que amaba. Las montañas que dejaba, los bosques y sus ríos. El sol que en esa región era tan basto y generoso y  la humedad, que el alejamiento hacía que su piel se resecara. Volver a la ciudad le agriaba el carácter, saber que cuando saludara a las gentes que en ella vivían, lo mirarían como a un loco, se apartarían pensando que algo les iba a pedir ese personaje extraño y estrafalario.
Fue la mar su amiga, quien le pidió que regresara, y claro, a tan alta señora nunca había sabido decirle que no. Fue una tarde de invierno, la mar andaba revuelta y al Buhonero le costaba pescar en su red nuevas historias, él sabia que no andaba tranquila, que algo barruntaba y decidió recoger sus artes, sentarse en su piedra y escuchar las historias inacabadas de Manolito.
Pero ese día Manolito tuvo la inesperada visita de sus amigos, el caballero, la princesa de la Luna y Pentisilia, que encima llegaban con Ángela y su perrito, y ese día el Buhonero lo tenía que disculpar, que pocas veces Manolito con gente tan singular se podía juntar.
La mar se fue relajando, sabia que así el Buhonero volvería con sus artes, ha buscar nuevas y viejas historias para hilar, y ella tenia la urgencia de hacerle llegar una en especial. Espero la mar, se puso su mejor vestido, tendió su extremo más hermoso y elaborado de espuma de mar, hasta conseguir que el Buhonero más contento echara nuevamente su red para pescar. Cuando lo tubo a su lado, en un ir y venir pausado le hablo.
- amigo Buhonero me as de hacer un favor
-tu dirás Señora
- si miras tu red, veras que solo una historia has pescado, en ese triste cuarzo apagado
- y no tienes más que darme
-hoy no amigo, y de eso te quiero hablar
-tu dirás compañera
- la mar, se retorcía en cabriolas, su voz era triste, casi de suplica, pensaba el Buhonero
- nunca te he visto, dudar, le dijo


- veras. La historia que te quiero dar, te hará viajar a la ciudad, y se que no te gusta, pero es alguien especial.
-¡a la ciudad amiga no marcho yo!, lo sabes, apartarme de ti y de Manolito, me cuesta. Como me cuesta dejar las montañas y este sitio, es mi mundo y como hilamos las historias entre los dos… sabes que no.
-solo esta vez, le dijo con pesadumbre, parecía que se le había roto la voz y al Buhonero eso no le gusto
-Bueno, imagino que por una vez, no pasa nada, haremos de tripas corazón, cuéntame haber que podemos hacer
Y la mar, loca de contenta sobre si misma se levanto, y tomando forma humana, al Buhonero un beso le dio que le hincho el corazón,
- Ah zalamera, pensó el Buhonero, le gustaba esa forma tan particular de agradecer y sobre manera cuando recogía su inmensidad y la convertía en mujer, por ahí siempre le encontraba desarmado
- bueno cuéntame algo de ella
- no Buhonero, esta vez solo te doy su historia y según te vallas acercando, veras como es muy rica en historias, e hilando como tu sabes hacer, segura estoy que sabrás como actuar llegado el momento.
                                                           *          *          *

Llego por la tarde, el Buhonero a la gran ciudad, andaba serio, saludaba y no le contestaban, espero que valga la pena pensó, mientras se acercaba a una estrecha calle donde se encontraba la tasca de Ramón, un viejo bar. Venido a menos, que no había cambiado su decoración, las mismas sillas y mesas, su gran barra de mármol blanco, fría con cercos redondos, casi perfectos del culo de los vasos que el tinto derramado había dejado con el paso de los años como una impronta, memoria de viejos bebedores, grandes conversadores en las lánguidas  tardes de invierno, que se acercaban etílicos, a la fría noche, que sin querer se fundían con tenue luz. Ramón se empeñaba en mantener y que su mujer la Juana, le pedía hasta la saciedad que la cambiara por otra más potente para poder ver las caras de los clientes. Pero a Ramón no le interesaba el efecto que el vino hacía en las caras de esos cliente, amaba su conversaciones pero no quería saber de sus rostros, para no tener que saludarlos a la luz del día, necesitaba de ese anonimato y ni su Juana se lo quitaría.
Entro el Buhonero, y la vieja campanilla que se accionaba al abrir la puerta, hizo que Ramón repara en ese personaje, que a ciencia cierta no sabía quien era, pero que no lo era totalmente desconocido, la capa del Buhonero, recogió la escasa luz que las viejas lámparas daban, y en el reflejo de los pequeños cristalitos que de esta colgaban, la devolvió suavemente amplificada y en mil tonalidades distintas.
-¿que va ser?
- un vino, por favor y buenas tardes también, argumento
- buenas tardes y su vino. Ramón lo miro con curiosidad, poca gente daba el saludo, pedia sin más y se encerraba en su mundo, o alvorotaban con sus inocuas charlas y decidio pegar un rato la hebra con semejante personaje.
- ¿usted no es de aquí verdad?
- bueno, naci cerca de aquí, pero si me pregunta como se va, no le podre contestar, vivi la infancia encerrado y no conozco las calles, me pierdo con facilidad y me ahoga la prisa de este sin vivir, la gente parece que valla hacia alguna parte pero a mi me da que no saben, que marchan como ratones enjaulados en un laberinto, se cruzan y no se conocen, bastante inhóspito… como para no vivir
-hombre, hay vida y gente buena en la ciudad, y tranquila que yo me se  de unos cuantos que de infarto no se mueren, no
-disculpe usted, que seguro que de todo hay, pero es mi sentir y cuando no estas a gusto en un lugar, no hay quien te quite la tela de araña que sobre los ojos cuelga y no te deja ver más allá
-¿no esta a gusto aquí?
- si, en su casa, si, se respira tranquilidad, los parroquianos parecen de otro tiempo y la luz acompaña
- si aunque usted no lo crea, cuido de quien entra, y si es bullicioso, altanero y con prisas, le pongo mala cara, el peor vino y ya no vuelve
-y llega usted a fin de mes
-bueno, lo suficiente para navegar, hago lo que me gusta, ando con quien me gusta… no me puedo quejar
- dicen que más sabe el loco en su casa que el cuerdo en la ajena, y este barco es suyo, al respecto nada más que añadir…levanto su copa de vino y antes de sorber, miro a Ramón le pidió que se sirviera otra, que el lo invitaba y simplemente le dijo ¡Salud!
-¡Salud!, contesto Ramón. Le contare que esta casa tiene su historia, como vera no hay fotos expuestas, porque cuando hay un cliente que me cae bien, es a mí, a quien le gusta contar sus grandezas. Sepa usted que no siempre ha estado así, en otras épocas, la  de mi abuelo y mi padre, anteriores dueños, venia a reunirse ha esta hora más o menos los más granado de Madrid, cuando aun no eran muy conocidos como escritores, músicos y pintores. Lorca, machado, Falla, Picasso, el vago de Pio Baroja, y un tal Pedro. Este era mi preferido, se cogía unas castañas de cuidado, muy reaccionario sabe usted. solía llegar con la cabeza llena dudas, como un torbellino, revolucionaba el local y a la clientela, me contaba mi padre que por aquella época era un chiquillo, que mi abuelo se encabronaba nada más verlo entrar, pero decía que Pedro tenia ese beber sabio y pausado que tienen algunos borrachos, y cuando cogía la quinta copa del mejor vino. Por que mi abuelo era así, capaz de echar pestes sobre Pedro y capaz de ver su atormentado mundo que el sabia como convertir en un poema sublinme.
-ah, continúe, dijo el Buhonero interesado, pero llene usted por favor, las dos copas claro esta
A Ramón se le encendieron los ojillos, estaba a gusto con ese tipo, y tenia ganas de lucir su memoria. Lleno las copas y le dijo
- si no es abusar de su paciencia, quisiera recitarle un poema de Pedro
-hágalo usted, por favor, aquí en su casa, consigue usted, que me sea más liviana la ciudad
- pues bien, carraspeo la voz, y mirando al unísono empezó:

                                               *          *          *
Porque te siento lejos y tu ausencia
habita mis desiertas soledades,
qué profunda esta tarde derramada
sobre los verdes campos inmortales.
Ya el invierno dejó su piel antigua
en las ramas recientes de los árboles
y avanza a saltos cortos por el prado
la Primavera de delgado talle.
Por el silencio de pendiente lenta
rueda la brisa en tácito oleaje
y apunta la violeta su murmullo
al pie del roble y de la encina grave.
En las aguas inmóviles del lago
anclan nubes y luces vesperales
y tiende el bosque sus flexibles redes
al vuelo prodigioso de tu imagen.
El sol azul con cuidadosas manos
rayos y brumas teje en noble arte
hasta dejar de tu color, amada,
la piel inmaculada de la tarde.
Te miro recostada sobre el césped,
agua verde y verdor claro tu carne,
tu rumoroso pelo embravecido
y el bosque de tu risa palpitante.
Alrededor de tus tobillos breves
ciñe la luz minúsculos collares
y abrazan a tus brazos poderosos
los tallos y las ramas verdes antes.
Pulsan las finas cuerdas del silencio
tus voces y los pájaros locuaces;
el cielo en plenitud abre sus venas
de calurosa y colorada sangre
¡Y alza mi corazón su pesadumbre
como un nido de sombras un gigante!
-hermoso poema, ¡si, señor!, supongo que tendrá una historia
- bueno, tiene dos, yo le puedo contar una, la otra el poeta se la llevo
-ponga usted otras dos copas
-si pero estas las paga la casa, mientras la historia se la cuento yo. Mi abuelo que siempre fue muy enamoradizo, llevaba un tiempo con una andaluza de pro, guapa de verdad, de esas mujeres cordobesas, como las que pintara Julio Romero, tres días antes de que llegara el poeta y este poema. Ella se marcho, sin mediar palabra y mi abuelo, comprenda usted, andaba con la moral por los suelos, los ánimos encendidos y no estaba ni por aguantar a Pedro, pero Pedro como ya le he contado antes, no se amilanaba por nada ni por nadie, tenia un corazón tan grande que del pecho sentiase preso, y el vino le sosegaba y le hacia brotar de dentro su alma de hombre bueno,  sus más delicados versos. Le grito a mi abuelo que espabilara, que mujeres había, y de los ojos de mi abuelo, broto una lagrima y una congoja en el corazón de Pedro. Se tomo la copa en silencio, apesadumbrado, pidió otra y otra. Y sin mirar a mi abuelo le pidió una servilleta…. escribió en ella el poema y mando a todo el mundo callar.
-silencio señores, un migo, a perdido a su amor, y yo para pedirle perdón por mi agravio, de mi corazón a su corazón con estas palabras, disculparme quiero, y por querer, amigo Miguel, quiero regalarte para que tu a su vez regales a esa ingrata, tu amor y mi amistad le declares. Que si no vuelve con estos versos, es que nunca te ha amado.
- ¿como se llama el poema?
-“Por que te siento lejos”
-¿y regreso, la susodicha?
- no, pero mi abuelo y Pedro se fundieron en un abrazo, y se metieron entre pecho y espalda, casi una arroba del mejor vino, rieron los dos, haciendo chocar sus copas
- bueno Ramón, he de marchar que es tarde y mañana me espera una jornada dura
-pero espere, no se marche todavía, una copa más que lo mejor falta por llegar, mi Juana se esta poniendo coqueta y barrunta que esta noche vendrá
-¿Quién vendrá, esta noche?
-el músico, un cliente, habla poco pero cuando toca el piano lo dice todo y aquí nos tiene embobaos
-bueno un ratito nada más y me marcho
-no se arrepentirá, se lo aseguro
- ¿y el piano, donde esta que no lo veo?
- detrás de usted, lo tenemos tapado con ese paño y en lo alto le ponemos el farolillo, a la espera del músico.

                                                               *          *          *

Salio Juana corriendo como loca, a preparar el piano, como Ramon decía ella lo barruntaba, la campanilla de la puerta sonó y por ella entro el que debía de ser el músico. Alto, de pelo entrecano, corto, un tipo corriente pensó el Buhonero, el músico miro al Buhonero y le extraño la pinta del personaje… otro más para la colección pensó

- ¡vino del mejor, marido que pareces atontado!, le grito Juana a Ramón, del mejor vino que es para el único hombre que sabe sin mediar palabra hablarle al corazón de una mujer
-Ramón corrió presuroso, a servir vino al músico
-ven aquí le espeto Juana al músico, le soltó dos someros besos, le miro a los ojos, cuanto se te echa de menos amigo, as de venir más a menudo, que aquí te queremos,
Ladrón
-          bueno, pensó el Buhonero, la mar puede esperar un día, veamos como discurre la noche
Estiro los dedos el pianista, miro con ternura a Juana, sorbió de su copa y empezó a tocar, como si acariciara al piano.

                                               

- toca bien, el amigo pensó el buhonero, mientras metía la mano en el bolsillo de su chaqueta, y sacaba el cuarzo que la mar le diera, se sorprendió al comprobar que este lucia más nítido, con la música, y sin mediar palabra salio a la calle con el cuarzo en la mano, para ver si el resplandor que emitía podía indicar donde buscar a la persona que la mar quería que viera. Corrió calle abajo hasta llegar a una pequeña plaza y notando como el cuarzo casi se apagaba al dejarlo bajo una persiana del destartalado edificio, la única ventana que aun tenía luz. Y comprobó que la música allí apenas llegaba.
Subió a mitad de la calle, miro a la luna y miro a Venus, rebusco nervioso entre su capa la historia del músico, no la había leído, pensó que las ocasiones las pintas calvas y a estas ahí que cogerlas por los pelos. La encontró enredada con otras y consiguió a duras penas desenredarla. Una vez que la tuvo en sus manos, trianguló el apagado cuarzo con la Luna y Venus,  o la estrella que guiaba a los marineros en la antigüedad y la conocían como la Estrella del Norte. Porque iba a necesitar mucho norte para lo que estaba pensando hacer. Acto seguido coloco el cristal del músico encima del cuarzo y como por arte de magia, una luz blanca atravesó ambos cristales, haciendo posible que la música llegara suave, y con más nitidez a la ventana del piso donde se encontraba ella.

                                                               *          *          *




                                                              
Ella salio de su letargo, despacio, como si hubiera estado invernando toda una vida, sintió que su carga ya no pesaba tanto. Se enfundo sus Jeans ajustados, una blusa blanca, una chaqueta vaquera y con las manos en los bolsillos se dirigió a la calle, en pos de esa música. La cabeza gacha, el flequillo sobre los ojos, hasta que fue a dar con la taberna de Ramón, sin percatarse que el Buhonero la seguía.Al entrar el músico torció el gesto hacia la puerta, se sonrojo pero siguió tocando.Por extraño que resultara, la música le hablaba a ella, y ella podía contestarle.
                     
Se sintió observada y sin saber como. También algo coqueta, se alboroto el pelo que tenia aplastado, de estar recostada sobre el sofá. Con coquetería, se echo el flequillo
hacia un lado para que el pudiera ver sus ojos. Y en este acto la conversación que la música y ella mantuvieron, todo fue uno. Y mientras la música la envolvía, ella sentada al lado del pianista suavemente le susurraba, sin ira, sin rabia estas palabras, que el Buhonero escuchaba, que la noche se fue haciendo una con ellos y ya Morfeo lo esperaba. Que la mar satisfecha se encontraba y le pedía que regresara. Se acerco a Ramón y le dijo en baja voz
- les pones dos vinos que los invito yo
- como tu mandes
-que es lo que te debo
-cinco euros, por favor
- te daré siete, cinco en un billete y dos en una moneda que simboliza su amor, puso la moneda sobre el mostrador y de canto sujetándola con un dedo con la otra un leve empujón le dio y le dijo a Ramón
- no la pares por favor, déjala que de vueltas hasta que pare, y la moneda giro y giro
Y la música la luz y las palabras, la moneda en su loco girar, esparció. Y es así, como la Luna descanso, Venus se emociono. Mientras se repetía la letra que ella al músico dedico.

Mi querida Nostalgia, mi niña mimada
La más fiel compañera, que en tardes de
Desasosiego a mi lado estabas.

Mi niña, que de mi ya mujer, cuidabas

No te destierro de mi lado, no temas
No llores, habré los ojos que el amor ha llegado

Serás bienvenida a mi casa, mimada y cuidada
Pero as de entender que ahora soy yo la que
de ti ya nada demanda

La que te pedirá que te vallas, después de charlar un rato
Entiéndelo amiga.

No es egoísmo, pero con el amor
Me basta

A ti soledad, que nada me as dado
Desidia en este jardín desolado,
Ni siquiera en el sueño, te quiero a mi lado.

Porque fuiste egoísta y con tus manos
Mis ojos cegados.

Me recluiste en tu reino y no  permitiste acércame
Al amado.

Desde ahora para siempre te he desterrado

¡Que vuelve el bullicio a mi jardín!,
Las estaciones se turnan, haciéndome vivir.
Los arroyos de  vida vuelven por mis venas a fluir

En ese canto eterno,
Que unos suaves dedos sobre un piano me hacen sentir
Que tengo amigos, familia y al amado para hacerme feliz


Y ya no confiare en los trenes,
 y no volveré sola a subir

No esperare en las estaciones,
al que tiene que venir.

No quiero la magia engañosa del humo,
que hace a la gente ir de un sitio para otro,
Buscando con quien compartir,

Quedare en los bares, en casa de mis amigos
De mi familia, o en la calle abrigada por gentes ¡mil!
Y si por mala fortuna no pudo venir
Tendré para compartir, su ausencia entre mi gente
Ya no me volveré a hundir.
Por que tengo la esperanza que solo es un
Retraso pueril.

Que ya escucho la música… esa que anuncia que llega
Esa que me hace vivir y sentir.

Que ya tengo fuerza
Que ya no quiero huir
Que de luz he llenado, mi mar de fantasmas
Y los he desterrado, hasta el fin

Que ya no quiero a Morfeo
Que solo lo busco para dormir
Después de que mi músico me ame
Después, de que yo lo ame

Que ya no soy ni sombra de lo que fui
Que ahora mi ánima tiene ganas de vivir
Ahora que el deseo ya no es historia
Mi amor, mi vida, mi fuerza son para ti

Porque contigo me convertí en gigante
Me hice fuerte por ti
Y como bien dije antes
Somos hoy, somos ahora…y soy feliz

Y como toda historia, esta también se desvanece, pero por arte de birli, birloque, si te gusta, tan solo la tienes que abrir
                                        
                                                                     El Buhonero   



                                                                                                       Feliz cumpleaños Silvia