jueves, 15 de febrero de 2018

De indigente a Torquemada




 


Me gustaría verte más, los encuentros se han convertido en imágenes del pasado, hoy llevas el pelo desordenado, vetas plateadas se entremezclan con el negro azabache del resto, ya te miro pero con menos zozobra, directamente como el que no espera nada, pues el tiempo de inanición nos ha anulado, cualquier intento de entablar comunicación queda descartado, sigues llegando bien arropada, y sigues mirando cuando crees que no te veo, y es tan frustrante que con solo alargar el brazo puedo tocarte pero tu pequeña escolta no lo permite. Ya no te engalanas cuando sale la luna, ni bailas alrededor de la candela. Eres como ese sueño inalcanzable, cierro los ojos y nace un muerto (como decía esa copla de un tal Eduardo)
Sigues siendo utopía, el que tu y yo podamos mantener una breve conversación aunque sea trivial, solo con escuchar tu voz me conformo, pero es en el fondo de tu mirada donde me pierdo, buceo en ese mar da ámbar hacía el infinito de tus pupilas. No es coña si llevo tomadas dos cervezas, imagino y me olvido de la gravedad que me retiene y parto a lo insondable a ese mundo desconocido que eres tú y me libero.
El sopor del alcohol y el débil sol de invierno me amodorran, gracias… dos monedas han caído sobre la vieja gorra, hoy tengo para el cuartillo de vino y una sonrisa bobalicona desencaja mi cara mostrando la miseria de cuatro dientes mal montados, resto de la ultima paliza que me dieron esos cabrones adolescentes, pero les tengo el ojo echado y se donde vive el más imbecil de todos ellos, y esta noche cuando todos duerman, trancare su puerta, rociare con gasolina las ventanas y con el sobrante haré un cóctel molotov partiré el cristal que da al salón y estrellare ahí mismo el cóctel, mientras con una barra de hierro esperare a que alguno intente salir y será cuando lo golpee y caiga dentro, y cuando la casa haya sucumbido bajo las llamas y quede como solar baldío. Tan solo permanecerán los gritos agónicos de los tuyos y la sociedad, el Juez el fiscal y el político de las mamandurrias dirán que es una bestialidad y que no cejaran hasta verme entre rejas. Pero pasaran por alto las palizas recibidas, el robo de mis limosnas, el haber pisado mis pocos recursos y entre ellos la comida rescatada de los contenedores, se olvidaran que hace un año casi muero quemado, y se olvidaran de este rostro quemado, fantasma de la opera, de esta opera mía que cuenta los despojos de esta perra vida. Se olvidaran que vosotros matasteis a Flor, fue la patada del bravo imbecil que le propino en la cabeza, Flor anduvo unos días ida, había que alimentarla como a los pajaritos pues no quisieron ni atenderla, drogadicta de profesión, prostituta por necesidad imperiosa de sus venas, esclava de la aguja, solo tuvo un momento de lucidez antes de marchar, ¡véngame por favor, véngame!
Yo viejo caballero andante, venido a menos es pedirme justicia y nada, el Torquemada que duerme en mi, tira de antorcha y ese fuego purificador que tanto escandaliza a las personas de bien… de bien vivir para sus adentros, de abrigos poderosos, de esos que se pegan golpes de pecho en los templos los mismos que cuando se dignan a darte unos céntimos esperan a que todos lo vean, y venden su solidaridad cristiana como algo innato en ellos, ¡fariseos de los cojones!
El otro día me largo el párroco de la puerta de la iglesia, es un buen sitio para pedir, pero claro como van a permitirse que un andrajoso tienda la mano y en una débil letanía remueva conciencias, a lo más granado a lo más hipócrita de la sociedad, este club maldito no tiene vergüenza.
Ahora que ha pasado el tiempo, que el caso quedo en vía muerta, ¿Quién? va ha identificar o aportar como testigo, que fue un andrajoso, con sudadera de dudoso color o indefinido por falta de lavadora, si no hay ni huellas, la noche era fría de narices y el levante zumbaba con alegría y el mismo viento corría a una velocidad de cincuenta Km., que me congratula ese dicho “De noche todos los gatos son pardos”.
Tiro de escoba en otro pueblo, me dieron trabajo, me relaciono poco  o nada y sigo mi lucha con la botella, que unas veces vacío para otras llenarla completamente de mí. Recuerdo con lagrimas a Flor, sus plateadas vetas, su pelo de azabache, la sonrisa en el ámbar de su mirada, pero ya no puedo perderme en la inmensidad de sus pupilas y la hecho de menos, era la única que me miraba sin repugnarle mi cara quemada, la única que en el sopor etílico me comprendía, y ahora que soy una persona honrada para los cánones de esta sociedad bastarda, ahora es cuando me vuelve la vena Torquemada y me doy miedo…. pues quien tiene el fuego, tiene el poder.

                                                           Epi

miércoles, 7 de febrero de 2018

"Cuando nadie nos veía"





La nieve fue invadiendo la plaza del pequeño pueblo, un gélido frío cabalga a lomos del viento, helando cosechas. En el valle la nieve iba lentamente derritiéndose dejando un lodazal de barro oscuro mezclado con las bostas del ganado, con charcos de hielo dispersos, pequeñas lagunas en oasis de desolación. Los perros se asomaban y corriendo buscaban refugio, llorando para que sus dueños les dejasen pasar y tumbarse a la bartola cerca del hogar. Los carámbanos colgaban como mazorcas de cristal.
Manuela miraba a través de la rendija de la bufanda que cubría su rostro y cabeza, como si fuera un tuareg en el gran desierto, las mano como polos, ese frío que no se puede aguantar, amilanando a los más bregados, y llevándose a los más ancianos. Como cada año la Parca hacía bien su trabajo, escuchaba una tos bronca y ya estaba en la puerta del futuro finado, los perros aúllan venteando la desgracia y gimen cuando sienten su presencia. Es el impuesto que hay que pagar por haber llegado a la vida, esa duda razonable, pues es bien sabido, que el mundo se rige por dos verdades, la primera ya le hemos mentado y decimos que es duda razonable, pues uno no sabe si ha de nacer o no y las segunda verdad, no da pie a la duda, que es morirse, a ser posible en el hogar, con los tuyos y no en frías instituciones.
José siempre tuvo la mente dispersa, a él le gustaba más decir que andaba de diáspora, que aunque lo parezca, no es lo mismo, andar disperso que de diáspora, pues esta segunda opción viene avalada por los recuerdos infantiles, el primer cigarro a escondidas, la primera intoxicación etílica,  la primera vez que no se auto complacía solo y su primer amor.
Amor que idealizara pues la guerra corto lazos, separando familias, alimentando los odios que estaban dormidos, las miserias y la brutalidad con que se zanjan estas cuestiones.
Después cinco años de cárcel, cinco años de oscuridad, cinco años en los que dejo de ser humano para pasar a ser sombra de si mismo  y todo por que el bando donde le toco, no lo decidió él, pues lo mismo le daba unos que otros. Fue conociendo gente nueva, milicianos hombres y mujeres que al parecer si sabían donde estaban y que estaban en el sitio que ellos habían elegido desde el principio. Muchos habían huido de sus pueblos, al sentir cerca el avance del ejército enemigo, el mismo ejercito que iba a restaurar el orden. ¿Que orden? se preguntaba José.
Él se dedicaba antes de esta guerra y esos años de reclusión, al pastoreo.
Los parroquianos acercaban sus ovejas a la plaza del pueblo donde José esperaba, apostado en la puerta del bar de Tino, con una copa de aguardiente, el zurrón con las viandas, el callado y sus dos mastines Linda y Pirata, que ávidos husmeaban todos los rincones buscando algo que llevarse a la boca antes de comandar el rebaño. Cuando las cincuenta o sesenta ovejas estaban reunidas en la plaza, José miraba al viejo cura y este bendecía en la distancia tanto al ganado, los perros como a él, más que fe, era la costumbre de sus mayores y el viejo párroco, Sebastián, al que le debía el estar sobre este mundo.
Aún le viene a José a la memoria la historia de su nacimiento que le contara su padre, de cómo Sebastián el viejo párroco ayudo en el parto, fruto de la casualidad, pues venia de visitar a su hermana que hacía tiempo decidió irse a vivir con quien fue su marido y al que encontraron cual péndulo balanceándose de un soga que quitaron de su cuello una vez bajado a suelo. Nadie sabe que pudo pasar, que fue lo que desencadeno este oscuro final, el por qué de esta decisión, pero dejo a Margarita viuda, de esas viudas antiguas que se volvían devotas hasta el hartazgo, con un luto riguroso y un mal meter en vidas ajenas. Desde entonces todos la llamaron “La corre, ve y dile”
El nombre de Margarita se fue diluyendo en la nada, volviendo a su origen, a su botón amarillo de palas blancas como hélices de avión, cuerpo enjuto y verde, con los píes hundidos en tierra, tierra generosa de la que se nutre y vuelve a florecer con las primaveras.
La madre de José, tubo un parto complicado, aparte de unas fiebres que hacían dudar que llegara a buen puerto el embarazo, a ocho meses y medio, le entraron unas calenturas, un escupir sangre y una tos que le partían por la mitad su entereza pero aún así y con la ayuda de Sebastián el párroco. Consiguió parir a José, verlo y tenerlo escasos cinco minutos, pues primero fue un estertor y luego la mirada quedo fija en aquella pequeña criatura, y su pecho dejo de mecer el aire, sus manos perdieron fuerza adquiriendo rigidez y Mateo el marido y padre reciente, con temblona mano bajo los parpados de Rosa, cogió al niño entre sus brazos y sin mediar palabra se sentó frente al hogar, improvisando un biberón y con leche de oveja fue criando a ese pequeño. Nunca más volvió a sonreír, no tuvo palabras para nadie y no quiso que los vecinos velaran con él a su Rosa, quiso estar solo con ella, contarle todo lo que se quedaba en el tintero, hablarle de los sueños que juntos compartían, de cómo se habían conocido y ese amor que empezó un día que concedieron en la fuente, el dando de beber a sus perros y ella con el cántaro para llevar agua a casa.
Él se ofreció a llevar el pesado cántaro y ella marchaba como princesa de cuento, siempre le gusto este hombre que hoy se deshacía entre sollozos y maldecía al buen Dios por haberse llevado a su Rosa condenándole a esta sinrazón. Sus manos irían olvidando la calidez de su piel, el roce húmedo de sus labios al besarse, el cabello que a ella le gustaba trenzar y entre meter ramitas de lavanda entre sus vueltas y sobre todo ese mirar risueño, ya no tendría donde ver el mar, pues el fondo de sus ojos azules se apago, entrando en el mundo de las sombras para no regresar jamás y esos proyectos de futuro, criar entre los dos al hijo y envejecer al calor de la lumbre y los nietos que este  les diera, proyectos sencillos, que ahora tan solo serian quimera.  

José aparte de pastorear labraba  un trozo de terruño que le daba apenas para tirar, pero era su trabajo su vida, sencilla y sin sobresaltos.
Ya nunca volvería a ser el mismo, que estas experiencias le cambian a uno. Diamante en bruto, tuvo que aprender deprisa, al igual que sobrevivir con urgencia, un día dejo salir a la bestia que duerme en su interior y esa noche no pudo dormir, un nudo en la garganta y un llanto que no podía frenar, un dolor que no se quitaba a la altura del corazón. La mañana vino a licenciar a la noche y José sin mediar palabra, después de ese exiguo desayuno, porque llamarlo frugal era como compararlo con una bacanal romana, y de eso nada de nada, que aquello que tomaba por pan, era tan negro que parecía carbón, el chusco iba condimentado con una especie de aceite de dudosa procedencia y unos torreznos de carne que en mejor vida maullaron más que valar , ese difícil equilibrio que marca la necesidad, la carestía que producen las salvajadas de las ideas una vez llevadas al extremo de las armas.
Una vez cumplido con las imposiciones y habiendo trabajado a cambio de reducir condena en algo de los Caídos por un Dios pusilánime, una patria ultrajada y un despropósito del megalómano nuevo Caudillo de la guerra, un ser abyecto rodeado por los jinetes de ese Apocalipsis y ese nuevo resurgir, de cruzada. Amparado por aquellos que decidieron dejar en la estacada, condenando  a todo un país, mirando durante mucho tiempo hacia otro lado.
Ese ser despreciable, y todo por esas decisiones de terceros, a los que convenía tener a este verdugo en su trono de sangre, antes que dar esa nueva oportunidad de levantar y democratizar a todo un país desolado. Pero ya se sabe, la historia es, lo que es, la escriben unos con las mentiras de otros, con verdades a medias, y mentiras tantas veces repetidas que acaban siendo verdades impuestas, de las que no se puede dudar so pena de que un día se te escape algo y acabes en los sótanos de cualquier edificio, lamentando haber soñado en voz alta.

Al entrar por el camino viejo, se percató de que alguien lo observaba, no quería mirar, pues aun siendo un hombre valiente, los años de prisión y duro trabajo, las vejaciones, ese intento de sus carceleros por anularle, esa humillación constante le hicieron desconfiado y algo temeroso. No quiso levantar la vista cuando se cruzo en la plaza con algunos vecinos, ni quiso saludar a los de la benemérita, ahora trabajaban para un régimen impuesto haciendo el trabajo sucio del Caudillo de la guerra, silenciando conciencias, no conocía las banderas que ondeaban en la casa consistorial, atravesó la vieja calzada hasta salir del pueblo, el viejo Sebastián lo esperaba sentado en el porche de su choza, con la llave en el regazo de su sotana, se abrazaron y sin mediar palabra se despidieron, quedando para más adelante.
La noche llego, como bálsamo reparador, no traía luna pero el cielo andaba cuajado de estrellas, que al no estar el astro en su apogeo brillaban con más intensidad. Escucho ruidos y salio al camino a ver quien podía ser, parándose de golpe con el corazón latiendo al doble de velocidad. De las sombras apareció Manuela, con un atillo, se miraron a los ojos y sin mediar palabra montaron una mesa para comer, algo de pan un poco de queso y vino. Luego al amparo de la noche sus manos se buscaron ávidamente, queriendo recuperar el tiempo pasado, nerviosos como niños, disfrutaron de ese amor de adolescentes, la vela que alumbraba la choza no dejaba ver el rubor de sus mejillas y entre sollozos y besos ella fue desgranando los años de ausencia, sus manos leían el sufrimiento en las viejas heridas de su torso, como un ciego lee el braille dando un significado a tanto punto que taladra la hoja, las palabras se fueron formando, la vida volvió a sus cuerpos, calambrazo de placer recorrían sus espaldas. La mañana los sorprendió, el sol entraba a hurtadillas por el ventanuco apenas cerrado, calentando sus cuerpos desnudos. La vida volvía a ser vida, los olores el ruido del agua al pasar por los meandros, el canto de los pájaros y la campana de la iglesia románica, el olor a pan orneado que llegaba en la brisa. Ellos se quedaron para siempre en ese trozo de tierra, en ese hogar humilde, no quisieron saber nada más del mundo que los había tenido apartados uno del otro. Dejaron de luchar por los otros y se dedicaron a ellos, se olvidaron de que llego por fin la democracia, se olvidaron de los adelantos y en noches de luna, encendían su vieja radio de lámpara buscando viejas canciones y bailando solo para ellos y la soledad.
Hoy ya nadie los recuerda, de la choza tan solo queda el suelo y una quietud que todo lo embarga, donde algunas tardes el viejo Sebastián viene a lamerse esa soledad por el escogida y como cada primavera saca el viejo papel doblado y bien doblado donde lee a la luz de una vela, esas cosas que quedan para uno y que se perderán cuando el ya no este.

Aguante a la vida, por si regresabas
Aguante las habladurías, las malas artes
El acoso de los hombres

Aguante a las mujeres, que de mis se reían
Aguante a los civiles y al señorito
Que reclamaba un derecho, que no le correspondía

Aguante las malas épocas y el hambre

En las noches sin luna, bailaba sola
Adecentaba nuestra casa por si volvías
Soñaba que te tenía y por dentro moría
Por no saber si volverías
Hice frente a las dudas
Me fui endeudando en promesas futuras
Me fui apartando de todos y de todo
Le preguntaba al río, al viento por si de ti sabían
Y cuando creí enloquecer, apareciste
Y comprendí que nunca te habías marchado
Que siempre estuviste a mi lado
Y ahora que te tengo no quiero más
Solo lidiar contigo los años que nos quedan de vida
Envejecer y un buen día…
No estar, no saber y dudar si alguna vez estuvimos aquí
Bailando bajo las estrellas, amándonos hasta el amanecer.

Las cadenas oprimían mis manos
Las chanzas de los brutos apalearon
Mi integridad

No quise fotos tuyas, para que ellos no las mancillaran
Ni verte por el presidio, recorriendo ventanas por si me veías
No quise que fueses una más en esa larga cola de vergüenza y miseria
Que una vez por semana, venían a dar calor a sus seres queridos

No puse rodilla en tierra, arriesgando no verte más
Rompí las piedras de los caídos, me desollé las manos
Las uñas partidas y la sangre empujando por salir de mi cuerpo
Pero aguante…

Porque un día todo se acabaría

Aguante por escuchar de nuevo tu voz
Por sentir tus manos dentro de las mías
Porque en las noches duras miraba por la ventana enrejada
Y te veía, tan hermosa tan libre tan soñadora
Bailando sola con la luna unas veces
Otras con todas las estrellas, juntas

Soñaba que en una noche me alertarías
Acelerándome los pulsos
Sentados a la mesa a la luz de la vela
Soñaba que un día, la noche nos fundiría en uno

Aguante por que tu amor sabía
Y ahora que estamos juntos, tengamos por
Compañeros el cielo y sus astros, las aves que los surcan
Las flores de primavera, las uvas del otoño
Y este abrazo para nuestras noches frías
Donde no medien palabras
Tan solo los actos que resumen nuestras vidas
De fondo todas las cosas bellas que guardamos celosamente…
Cuando nadie nos veía

                                                           Epi

martes, 6 de febrero de 2018

"No te marches aún..."



No te marches aún…
Las flores todavía duermen, unas abiertas
y las otras recogidas sobre si mismas

No te marches aún…
Quédate y ve como el rocío engalana
sus pétalos aterciopelados,
con los primeros rayos del sol una pequeña bruma sube  desde los mismos,
encantando la mañana

No te marches aún…
Que no se fueron mis miedos
La nitidez de tu voz cantarina rivaliza con los pájaros

No te marches aún…
Que el tiempo es finito y la soledad se hace eterna

No te marches aún…
Ellos están fuera ¿no los oyes?,
El odio en sus palabras, vacío en sus miradas

No te marches aún…
Pues los campos no andan vestidos, el manto oscuro
lentamente recupera su verdor,
la luz corre rasgando el velo de la madrugada

No te marches aún…
Un lamento viene en el viento, ¡son llantos de niños!
Llantos de desheredados, de aquellos que lo perdieron todo,
el verso los sorprendió en casquillos de bala

No te marches aún…
Como bocas desdentadas y ultrajadas quedan sus hogares

No te marches aún…
Que la sinrazón manda, gobernando a sus anchas,
el espino destroza sus manos,
los más pequeños lloran y no hay consuelo

No te marches aún…
Una bala atravesó el campo, rosa pisoteada yace sobre la acera
su única culpa fue despertar esta mañana,
el cántaro voló en mil pedazos… Nadie queda detrás

No te marches aún…
Hay sangre en las aceras, el hierro de los carros rasga la calzada

No te marches aún…
El gélido aíre tensa sus espaldas

No te marches aún…
Por el valle en diáspora los desorientados vagan.

Sin importadles sus sufrimientos
en campamentos improvisados se almacena la vida
Miradas de cordero que no entienden que pasa

Mientras ellos juegan a ser poderosos
y desde las altas instancias miran hacia otro lado,
Hipócritas  se mesan las barbas,
palabras grandilocuentes, consuelan al que no sabe nada,
a ese que esta lejos, tranquilizando conciencias

Crónica de hoy, olvido de mañana…

No te marches aún…
El manto blanco se deshace
dejando ver las arcaicas calvas de piedra, la fealdad de nuestra naturaleza

No te marches aún…
La vida como la conocemos va desapareciendo
como la ola besa la orilla para luego retirarse y no ser nuca más la misma

No te marches aún…
Noche embrujadora, lo que la luz afea, la noche generosa engalana
Vuelve mañana si da a lugar, vieja compañera
vestida de argenta plata,
noches de tibieza, hermoso ámbar

No te marches aún…
Pues todo duerme
y la conciencia colectiva de toda vida,
remolonea en esa oscuridad que lenta tiende a desaparecer

No te marches aún… que las flores todavía duermen        

                                                           No te marches aún.


                                               Epi

martes, 30 de enero de 2018

"Por más que el viento sople"





 
Por más que el viento sople,
Por más que se convierta en  vendaval
Por más que el agua torrencial golpeé,
Ella sigue en su lugar


Sobre la hierba en la ladera del monte más alto, el cabello  ondulando caprichosamente como un mandala, que el viejo serpa coloca antes de partir, pues en su fuero interno siempre esta el regreso. Hasta que ella diga basta y tenga que partir, no sin antes colgar su último mandala. No le pide que le haga eterno pero si que su impronta quede grabada en la desnuda piedra para que alguien al pasar por esos caminos, le dedique un beso o simplemente pose la mano sobre su rostro.


Eternizarse no partir jamás…  pero somos energía, parte de ese cosmos infinito que nos conmina a vagar eternamente hasta que algo nos hace regresar en otro cuerpo, con otros sueños esos mismos que de vez en cuando se nos antoja un Déjà vu, cuando nos cruzamos con un extraño y nos levanta un cúmulo involuntario pero placentero de sensaciones y ese eterno “Ya he estado antes aquí, y te he visto en este mismo lugar…

Alexandros, ese nombre se le queda en el pensamiento y al igual que lo alaba,  maldice.

Quieta sin movimiento aparente.
Sabes de ella por su mirada viva,  llena de luz.
Sabes que siente, por sus ojos
Esos mismos ojos, a veces acuosos.

Son manantial de esperanza que te gritan ¡estoy aquí!
Que aun tiene tiempo para ti.
Quien ha de venir así se lo ha hecho saber.
Nada como el tiempo que nos dejan de más,
Suficiente para unas cosas.
Otras demasiado breves, para un abrazo.

Maldice a Alexandros por su sensibilidad.

Se identifica con Venus…
De tal belleza que se ruboriza al compararse con ella
y desea que llegue el nuevo día,
Como ansía la noche, en lo más hondo de su ser…

      Porque cuando la noche llega, se deja conquistar sin esfuerzo por el buen Morfeo y no pasan ni dos minutos cuando esta totalmente rendida sobre sus brazos.
Corre y da vueltas sobre si misma hollando levemente el suelo, admirándose de las flores, embriagándose de su perfume, que generosamente destilan.
Ahora esta en tierra, hora en el mar, sobre una barca dejándose mecer. Y otra se encuentra en la proa de ese viejo barco varado tierra adentro, en la pequeña aldea, que el sol de la tarde bruñe de cobre y en su despedida diaria viste de sombras chinescas el horizonte de montañas, ocultando a la vista el pico del Águila.

Él espera a que llegue ese día en ese mismo sueño, saluda y besa su rostro y la mira a hurtadillas, avariciosamente, gravando en su magín cada detalle, disfrutando del verbo fluido, y esa risa que prodiga poco pero cuando llega es cascada de luz.

Luz  que salta sobre las peñas,
Luz que atraviesa las lágrimas del rocío vespertino
Que convierte en mil centelleos.
Transformando al atravesar las diamantinas lagrimas,
en calida policromía de colores imposibles.

Coqueta como siempre, blusa blanca, pequeños pendientes, retienen el color del mar en dos diminutas aguamarinas, hablan de esto y de aquello sin prisas. Hablan de sus casas y sus cosas, de cómo el tiempo va madurando y las cosas de sus críos, que despacio  ve como crecen, y deprisa, más deprisa de lo que se desea, ve como   se van escapando. Ley de vida que asume con una mezcla de contradicciones.
Ya no la necesitan tanto y una sombra le vela el rostro por unos instantes, pero pasa ligera y vuelve la sonrisa a su rostro, él anda  a mano, para soltar un chascarrillo y volver a disfrutar del momento, que se eterniza en el sueño…

Sueño que tan solo con abrir los ojos se desvanece.

Ligera muy ligera, casi etérea.
Acompaña a las estrellas
Baila con los planetas
Y desde su éxtasis ve la gran bola azul, la envidia de la galaxia, una más entre miles de ellas y se pregunta ¿Quién andará por ahí?, tan solo el eco de su pensamiento contesta ¿Quién andará por ahí?.
El aroma de un café la trae a la vida, a la luz tenue que va quedando en la tarde, el cuerpo se va desperezando, la brisa suave eriza la piel y los ojos abren con cuidado administrando el paso de la luz y a su lado el amor, el guardián de su persona, amor desboscado que se desvive, que no le falte nada, no sabe Alexandros como acertar sin llegar a ser molestia para ella…
Abre los ojos y se enfrenta a una sonrisa…

                                               En la puerta del sueño, una sombra solloza

                                                                                              Epi

martes, 3 de octubre de 2017

¿Quién dice que la vida...?



¿Quién dice que la vida no es un suspiro?

Quien no ha intentado el doble salto mortal,
Ni ha deseado antes de partir, ser Icaro.
Acercarse al sol como ultimo viaje  antes de perecer.

¿Quién? en su última exhalación no deseo la más tierna flor.
El canto del cisne antes de partir.

Que hombre o mujer no hace las cuentas de los talentos dados,
Para ver si fueron bien invertidos.

Quien, del deseo no ha sido esclavo, es que no ha vivido
Pues muchos son los que parten y es en ese leve parpadeo
Es más la sensación de hacerlo harto que no saciado.

Cuantas cosas por descubrir, cuantas Itacas
 y no nos salen las cuentas.
Siempre es más lo que dejamos, que los bellos sueños alcanzados.

Quien pudiera en ese ultimo instante, estrechar
Tus manos, a la par  y con la mirada perdida depositar sobre esos ojos dos monedas para el barquero…
A sabiendas que la hora es ya vencida.

Quemar las naves  para el no retorno, larga marcha con la sensación de la prisa…
Y partir con unos versos que nunca llegaran a ningún puerto.

Ni dejar constancia manuscrita en esa Babilonia del saber
Llamada Alejandría.

¿Quién? alguna vez no soñó
Con ser Prometeo, para arrojar luz y calor en este mundo
De hombres y mujeres perdidos.

Alcanzar el Olimpo, sobrepasar a los Dioses
¿Quién? sencillamente puede decir…
Que no ha vivido

En este mundo, rondamos más lo onírico
que la cruda realidad, que entumece los sentidos
Perdidos en guerras peregrinas sin sentido,
por un quítame allá esas pajas…
Siempre llamar enemigo, hemos preferido.

La sangre derramada en los campos y ciudades, por quimeras defendidas.
El odio, la ignorancia sobre asesinos descansa, a la espera de un mal entendido, a la espera de una mirada o un gesto provocativo.

Morderse la lengua no siempre ha sido productivo,
pero quien la mirada levanta
Siguiendo el hilo de un pensamiento, que el mero hecho de tenerlo nos espanta.

Si cuando la luz se apaga y ya no suena el llanto que sin lágrimas es quejido
En el ulular del viento queda esparcido
                                                                                                         
Dime a que tanto pesar
Si la brutalidad no te ha sobrecogido
Si de lo cotidiano nos hartamos. Y como en un principio
De un grito surgimos
…Para marchar en un suspiro.

¿Quién? Puede decir que no ha vivido.
                                                                                                 Epi

jueves, 31 de agosto de 2017

Sueño...

Y es el sueño en si mismo...
Sueña el soñador que es soñado
cuando despierta del primero
y es interceptado.

Querer quiere volver
pero en lagunas serias se perdió
la raíz misma de ese sueño primigenio.

Sueña el amor que es amado, al soñar dentro del sueño
de la amada y se pierde entrando en un bucle enmarañado
y seguirá porque ya sus manos se difuminan


Y su voz que habita el sueño
grita, pero ya es terminado.

¡Noche infructuosa!...
Que el ligero duerme vela, desvela, la humedad
del último sueño
que gravita entre cuatro paredes
y se desvanece. 


                                                         Epi.


jueves, 1 de junio de 2017

El palo y la zanahoria



 





Gran zanahoria le dieron a Manuel Moix.  
Que si es el más preparado, objetivo imparcial, las manos que se pusieron por él en el fuego ahora están chamuscadas. No les bastaba andar en la conversaciones de ese otro gran hombre el tal González para dilucidar que Moix no podía seguir en el cargo y siguieron apoyando al susodicho a pesar de las ingerencias, los topes, los frenos ABS el deseo desorbitado de controlar todo para retrasar o dificultar los casos e informes que se presentan “No vemos motivos para no apoyarlo con fe ciega”.
Claro que la ceguera en este país se distribuye según momentos e intereses, hombre de paja para frenar a los compañeros para echar tierra sobre los casos más acuciantes que ensombrecen en una oscuridad permanente al gobierno actual, a su presidente y al PPartido.
Es un hombre solo y siempre lo ha sido. Es lo que tiene que un señor como Ignacio González te cuelgue el San Benito de "un tipo cojonudo".Y para matarile  San Pedro niega haber sido informado.
Primero fue su jefe directo, el fiscal general del Estado, José Manuel Maza, quien el martes negó que fuese informado por Moix (y aquí no hay lágrimas por la negación).

San Pedro se queda solo, es quien tiene que descabezar al fiscal anticorrupción.
El Padre se desentiende, después de haber dado un timorato “Si” apenas audible para respaldar a este hijo descarriado al igual que la madre lo dice con más claridad y rayando en una contradicción rutinaria  cuando nos interesa metemos caña .En aquel momento, tanto Mariano Rajoy, como Catalá, que también aparece en mensajes comprometedores con González, optaron por respaldar a Moix.

 Y cuando no “Ahora el asunto de la sociedad panameña es distinto: la polémica viene originada por el comportamiento privado del fiscal jefe de Anticorrupción y no involucra a nadie del Gobierno ni del PP, como sí sucedía en la Operación Lezo” corresponde al Fiscal general (San Pedro).  "Cuando se trata de nombramientos de la Fiscalía es a la Fiscalía a la que le corresponde los nombramientos y las situaciones administrativas que afectan a los fiscales, y nosotros respetamos esa autonomía". 

Claro para no ser menos y que no salpique mucho la sangre de este cadáver, el bueno de Rafael pide la jofaina, un poco de agua del Canal de Isabel, un trozo del paño de aquellos trajes que regalaron a Camps y se lava las manos, dejando con el culo al aire y en solitario a San Pedro (tenga amigos uno para esto)

En su afán por desmarcarse, Catalá incluso deslizó cuál debe ser el procedimiento para hacerlo: "Es al fiscal general al que corresponde proponer un expediente para remover a [Manuel Moix] de la fiscalía anticorrupción". Y por si fuera poco los voceros del reino “El Español y el País” publicaron sus libelos a última hora del miércoles en el que reclaman su marcha. El Español, el medio al que recurrió Moix para reventar la información de la sociedad panameña cuando un periodista de Infolibre le llamó para recabar su versión, anunció de madrugada que el jefe de Anticorrupción ha sucumbido a la presión con el siguiente titular: Moix ofrecerá su renuncia al fiscal general "por el bien de la institución".


Todo es frialdad, desgana esta gente anda aburrida de si misma, todos los días les crece un enano y cada vez más comprometedores, con los que tiene que compartir el pan ácimo de sus errores y si no, van tirando despacito de la manta, porque ya no vale ese aval del Padre “Se fuerte Luís”  
Y de ahí  ese intento constante y burdo que no se esconde, de intentar  colocar zanahorias… perdón Jueces y Fiscales afines para poner freno a tanta desvergüenza, enfangando a su paso al resto de Jueces y Fiscales que si están por la labor de creer en el poder Judicial independiente y dentro de los limites que establece la democracia.
Se les complican las cosas, ya sabemos como las gastan y aquellos  que aceptan sus prebendas ya saben que han de andar, guardándose de los idus para que no los apuñalen, es lo que tiene dejarse seducir por las mieles del poder. Los conservadores apoyan con sus botos las propuestas del poder y le dan la Zanahoria al de turno, que a ciencia cierta no se si saben donde se meten, o hay tanta luz en el cargo que esta les merma el raciocinio.

Por si faltaran voluntarios para apuñalar, el Sanedrín que se traduce en: la Asociación de Fiscales (AF), mayoritaria en la carrera y de perfil conservador la misma que había respaldado su nombramiento el pasado febrero. Pide  al jefe de anticorrupción que ponga su cargo a disposición de San Pedro (José Manuel Maza). Estos señores se lo tendrían que hacer mirar, pues son juez y parte de estos vaivenes. Que lo de la independencia del poder Judicial y el Fiscal, les debe de sonar al 2 de mayo, si no esto no hay quien lo entienda.

Y como dijo el poeta… “ León Felipe”
                             No sabiendo los oficios los haremos con  respeto.
                               Para enterrar a los muertos como debemos
                               Cualquiera sirve, cualquiera… menos un sepulturero
                               Un día, todos sabemos hacer justicia
                                Tan bien como el rey hebreo
                                la hizo Sancho el escudero
                                 y el villano Pedro Crespo…


Nota: Judas nunca traiciono al hijo del hombre, ni solicito  treinta monedas a cambio, como tampoco se ahorco, pues no tenía remordimiento por nada que no hizo.
Todo estaba orquestado por el Padre, amarrado por el Sanedrín, por Pilatos que se hizo el longui. Pero lo más triste fue que ellos sus compañeros, sus amigos lo negaron empezando por Pedro. Dejándole de lado con su maldecida suerte, ya que el miedo corrió ese fatídico día en un sudor frío que bajaba por sus espaldas, tanto la del Padre como del resto de comparsas.

                                                                                                              Epi

jueves, 25 de mayo de 2017

Amigo-a



                                                                      Amigo-a



Del tiempo que no escatima,
Roba a mi memoria el recuerdo de nuestro inicio
Miradas de curiosidad
Desconfianza y susurros
Que débiles llegan a mis oídos cortejo de principiantes
Deseo no retenido que cada estación renueva
Y a modo de tambor resuena esta palabra
Que no se ha de desvirtuar, algo tan sencillo
Como decirte… amigo

Que por las ramas nuevas de esos pequeños brotes
Hice camino para llegar a ti
Y tan solo con la mirada basta
Para decirte sin desvirtuar… amigo

Manto de ocres engalanan el camino
El viejo cronos es vencido…
No temas tan solo es momentáneo
Que la batalla que llevamos es cuestión de tiempo
Que su voraz apetito devora en mí
De blancas nieves esparcidas en claroscuros sonidos
El canto que en si encierra
Sin desvirtuar en un ápice
Lo que con ella conlleva decirte… amigo

Como Icaro enfebrecido que hasta el sol llega
Para ser devuelto herido
Al frió invierno que nos deparan estos tiempos
Este estío, grietas, surcos y vacíos que llenar
Quiero reconocerte
Con esta palabra que no desvirtúa
… amigo

Y en la memoria de los sueños
Donde guardo tu recuerdo
Con esa pizca de sal, de dolor contenido
Alguna sonrisa, un beso perdido un apretón de manos
Me dicen sin equivoco
Esa palabra que no se desvirtúa… amigo

De vosotros creé a mi héroe sufrido
De tu hermoso pelo
De tu grave rostro
De esos ojos que emiten sonido
Pues el sempiterno vagar de este espacio
De este vacío, cuando tú estas sumando a ese susurro
Que vaga en el viento
Despacio llega a mis oídos y por más que corra o arrastre
Por más que se desgaste, prendándose en la hojas
Impronta sobre piedra, murmullo de agua clara
Viaja solitaria esta palabra
Que no se desvirtúa… amigo.

Días de bonanza, de promesas incumplidas
De buenos sentimientos
En mi cesto llevo la inmensidad de tu pensamiento
Los golpes sufridos que no evita el destino
Son las ausencias que a veces he tenido
De no sentir con fuerza y no es critica si no vida continuada
Efervescencia que fuerza pierde
Por que es ley que todos los días
No nos dediquemos a reforzar el sentido
Que llena este momento que ya dura
Con la intención de que perdure
Sin el temor a ser devorada
Esta palabra que en todo su sentir
Te sigue llamando… amigo

Y aquí y ahora, levanto mi copa
Enfrento tu mirada a la mía
Y brindo por otro año
Por la buena siembra y el buen cuido
Para cuando lleguen los frutos que ha de retirar
La breve belleza que la flor  engalana
De suaves aromas acompaña
Aquel nuevo fruto, que ya es  viejo
Y es la mano que te tiendo
Que sin perder su fuerza
Sin otro sentido, como el firmamento en las noches claras
De este frío invierno, cuajado de titilantes estrellas
Si las unes todas ellas
Veras que hoy por hoy, esta palabra calida y añeja
No ha perdido su sentido, pues no ha sido desvirtuada
Por una vez más deja que te diga y te sienta como tal
Mi amigo.
                                                                       Epi