sábado, 3 de enero de 2015

"Antes que la indiferencia nos diluya" Don Quijote de la Mancha



Un reflejo de plata bruñida, cuencas oscuras como la noche, salpican la abollada armadura del caballero, espada en vaina, reposa sobre la empuñadura el cansado brazo, mientras la derecha sujeta la adarga, alza los ojos y suspira.
Una lagrima furtiva rueda, perdiéndose en el espeso bigote, barbilla temblona que más de un golpe aguantara, enjuto, pena su última promesa y en su loco desorden solo tiene palabras para ella. Su amor su único y sufrido amor, el elixir necesario para aguantar tanto, en su abrumadora pelea, de años cansados de eterno batallar, ya sea con la espada o con el verbo, de juiciosas palabras en tan disparatada cabeza, sopesa el tiempo y no lo da por perdido, que si algo tiene este caballero es su persistencia, su libertad y ese libre albedrío que le dio por impartir justicia y cantarle las cuarenta al siglo, que  aún siendo de oro, mucho de estaño y cobre había debajo de tanta atrezo.
Balance y más balance, dudas por doquier, que la gente no quiere saber, la justicia por la vía de en medio, que el último corregidor del reino ya partió por desavenencias con los ministros del reino…  Que estará haciendo ahora la amada…piensa e imagina, que nerviosa espera la carta de su amor desconocido que en cada paso la ensalza por encima de lo divino, por encima de lo humano, solo la luna por testigo de sus cuitas, celosa se oculta tras las blancas brumas que su luz lechosa atraviesa y traviesa ella guiña el ojo a la aurora que esta presta por aparecer y dar su merecido relevo a tan alta señora, pss… le dice, mira la soledad más absoluta, mientras lento el caballero, deposita el yelmo o bacía, aquella que arrebatara en su loco guerrear a ese pobre barbero.
Yelmo de Mambrino, cabeza de gigante mordida el ala por que tuvo que pagar cuando los cuartos no le llegaban, trozo dorado que tantos golpes llevara, para algo sirve ahora, sino para llenar la desnutrida España de algo más que pan duro, queso rancio y vino aguado, que el hambre no entiende de pan duro, pero si de frustraciones, de vergüenzas ajenas de cabezas gachas, sin orgullo y mucho miedo. 
Ve como almas en pena el regreso de muchos que partieron, traen la alegría del reencuentro con la familia y los amigos, con el pueblo, la ciudad o el barrio. Los olores que creían haber perdido. Llegan distintos cambiados,  a algunos la aventura del dorado les ha salido redonda y otros siguen luchando, más si cabe aún, que en su patria. Pero no nos engañemos, la gran mayoría ya no quiere estar aquí, rehicieron sus vidas fuera, sumando a su equipaje la experiencia adquirida, otros lugares y otras gentes. Nada en contra de los que quedaron pero miran con desconfianza a esos que hoy denominan casta, sin respeto, porque no lo merecen, no lo han ganado.
Tiembla el caballero, se le parte el alma y el corazón se le hiela de desamor, le cuesta mantener su empresa, su duro batallar, porque es duro luchar cuando los mejores y los necesitados abandonan para poder dignificarse en otras latitudes. Y se da la vuelta y maldice a esa oligarquía de inútiles paquidermos, que no han dudado en vaciar las arcas, ni un maravedí en el fondo del baúl.
El pueblo arropa al pueblo, se solidariza con sus iguales, se acercan fechas complicadas y si hubiera buen Dios esto no hubiera pasado, pero es lo que tienen las quimeras, el mito del todo poderoso. Que es inventado, es puro pensamiento y este mal empleado, mal entendido, perjudica más que beneficia. Las casas de salud abarrotadas, los galenos desaparecidos. La santa hermandad desaloja de las casas a sus inquilinos por deudores, deudores que no llegan a terminar ni la primera quincena del mes, deudores que ponen al desamparo de la calle con los bártulos los hijos y los abuelos. Que pérdida de razón, que pérdida de lo más fundamental, de orgullo, de reivindicación, como Santa Compaña vagan por las calles, mirando los escaparates, las casas de los que pueden y es tan lacerante que la propia casta, los voceros del reino, los escribanos y los propietarios de la imagen, miran hacia otro lado, que esta noche ellos si estarán a buen recaudo, protegidos y prometiéndose felicidad, mucha felicidad envilecida. Grandes de España, sin vergüenza ni perdón…
Quita el caballero su peto y su espaldar, y de su camisola se descuelgan la igualdad, el respeto, la solidaridad,  los demasiados justos, pagando por tan reconcentrados pecadores… Picaros en un país donde se aplaude la picaresca, el ingenio que da el hambre.  Un país de Lazarillos, de Buscones, de sempiternos favores que nos convierten en sempiternos deudores. Sigue el caballero, tira al suelo los guantes y rueda la dignidad. Y que hacer, mira a  su escudero que lento va despertando, sonríe y no sabe el caballero de que se ríe su escudero y le increpa, le pregunta si todo marcha bien.


-No se ofenda mi señor, que mi felicidad la trae el frió invierno, y las fechas tan señaladas, que todo hijo de vecina regresa al hogar, por andar aunque solo sean unos días con su gente y amigos. Que no desconozco yo señor las penurias de mi gente, y digo de mi gente por que usted anda mejor y es hijo hidalgo. Pero de un tiempo a esta parte, hasta los grandes buscan por donde partir y que se les respete. Que hemos llegado muy lejos para que unos cuantos, nos quieran hundir tan de repente. Y vístase hombre de Dios que se me va morir de pura tiritona, que la escarcha es blanca, pero engaña como el beso de la dama que nos ha de llevar y a que cogerle delantera si ya estamos apuntados al nacer, que a mi parecer somos como el barro de alfarero, que nos da cuerpo y vuelo para luego cortarnos y permanecer estáticos a la espera de unos labios, del calor de una mano o la ira del que menosprecia, nos estrelle contra la pared… vamos que lo que quiero….
-¡Sanchoooo! Basta ya, que cuando te sueltas la lengua, no hay refrán que no me machaques y ahora encima me largas sermones, sin pies ni cabeza. Si quieres  decir algo dilo, ¡pero no te me marches al Génesis de la cuestión y dame tan solo cuenta del Apocalipsis de la tal cuestión!

-Disculpe mi señor, me he dejado llevar, y es lo que usted debiera de hacer, dejarse llevar un poquito, que andamos a escasos de una jornada del Toboso y media más de casa.
Hace frío, los tercios vuelven, como vuelven los barcos a puerto, así lo hacen nuestros pensadores y bachilleres. Que tuvieron que marchar, y déjese de deprimirse que me tiene a tan alta señora, y me refiero a la luna, un pelo harta de tanta tristeza… mire usted, escriba una cartas  a su señora Dulcinea que yo presto la llevare encantado, y pasemos juntos estas fechas, que hasta las  legiones de Roma según su merced me cuenta, volvían por estas fechas los que sobrevivían, para vera sus familias y disfrutar con las carantoñas del recien nacido, semilla de amor que compartieron con tan bella flor, que dejaron con pesar en marzo, una hermosa y nostalgica noche, para partir al rayar el alba, al ejercicio de la guerra.
Hágame caso, yo guardare en mi zurrón las quimeras del hombre, las utopias… La igualdad, el respeto, la solidaridad, la razón y las letras, la dignidad y a la principal que a todas las demás acoge…. La libertad.
Bruñiré su armadura, le quitare los golpes si usted quiere… aunque preferiría que no
-Y por qué no amigo Sancho
-Sencillo mi Señor Don Quijote.
Sería como quitar hojas a un libro y perder parte de la historia
Como quedarse dormido en el fragor de la batalla y no saber que ha acontecido
Es como dormirse en la mitad de la vida y no saber que parte de ella es cierta y
Cuanta de la misma  has vivido
Pero la adarga, sí,  y la espada seguro que el herrero por un maravedi se la deja como nueva
Hagame caso, retiremonos a casa
-si tienes razón sancho, cuarteles de invierno, ayudar al más próximo, ahí donde nuestra influencia puede hacer algo, y que sea una cadena que empuje y crezca, que entre todos nos salgamos de este atolladero…
-Pero eso sí, mi Señor… Que todos esos pecadores que se hacen  llamar gobernantes, paguen y hagan pagar, dando rienda suelta a la justicia y poniendo a cada uno en su sitio, devolviendo lo quitado.
-¿Los dineros Sancho?
-Los dineros, le educación, el trabajo, la dignidad… ya sabe mi, señor eso que nunca debió convertirse en utopía.
-Sancho amigo, hay días que gratamente me sorprendes…por eso humildemente, me igualo a ti y te llamo amigo…
Pero me harás un pequeño favor antes.
-Usted dirá mi señor…
-Llevar estas letras de amor a mi señora que yo se que las espera
-Y luego a casa… con los nuestros
-Si sancho amigo, luego a casa hasta que llegue marzo, el mes de Marte dios guerrero, cuando partiremos nuevamente a nuestra sin par aventura que es la vida, y nuestra descomunal batalla en contra de la injusticia…

***A la sin par Dulcinea
                         de su amante Caballero
                                                el de la Triste Figura…***
Sabes que el amarte fue la causa de andar por los caminos, de esta guisa
Pues tu caballero soy, sintiendo en mi interior, como en lo más profundo de mí,
La llama que ilumina este pobre juicio mió, que da sentido a mí existir.
Sabes que entre todas las mujeres te escogí a ti
Mi mal, bien amado,
Zozobra de mis cuitas
Consuelo de mis soledades,
Que tus desaires tan solo sirven para reafirmarme más
En esta descomunal aventura que es la vida,
Y entre sus prendas más bellas y amadas se encuentran
El sincero amor que os proceso, mi señora Dulcinea
Y la Libertad,
Que aquí el orden no altera, pues tanto monta vuestro vendito nombre, 
Como monta tanto la Libertad
Libertad para elegir,
Libre de amar a quien a uno plazca
Libre de mis juicios acertados o no
Libre en mi defensa que lo mismo nos acerca que aleja en este disparatado mundo

Si no es por vuestra causa, hace tiempo que hubiese desistido de este penar
Que es España,
Que me lacera el entendimiento y el alma, este desgobernar en
Contra de nosotros mismos,
Este abuso continuado, 
Esta desvergüenza que, nos  hunde más y más cada día.

Que ando por los caminos gritando su nombre ¡Justicia! ¡Dignidad!... pidiendo para el qué no tiene, defendiendo al que no puede y cantando las cuarenta a esos que se intitulan poderosos
Que sin nuestro sustento no son nada  ¡y a nada deben de volver, con la premura requerida!

Antes que la indiferencia nos diluya,
La falta de manos sobre estas nuestras paginas
De ojos que nos acaricien,
De labios apasionados que nos describan
De mentes que nos den vida nueva y renovada

Antes de pasar a ser tan solo leyenda, burla o chacota de mentes baldías
Decir que el olvido se paga con creces,
Que atacar y desdeñar de esta manera tan ruin
La educación,  la palabra escrita, a la inteligencia, ¡de la que carecen!

Que el poder real de un a nación son las ciencias y las letras, las humanidades y la filosofía
¿Y sin estas que hacer?, a quién contar para que recoja las ricas experiencias acontecidas
No solo en nuestras vidas y época,
Si no a través de todas las edades de los hombres
Y es triste terminar en manos de unos majaderos,
Que no dudaran en utilizar la fuerza, no para convencer que esta no llega a tanto,
Sino para acobardar, para restringir el pensamiento, para volvernos sin sustancia gris.
Mal hado les  caiga y sean ellos llevados de la faz de esta tierra
Por un siroco, y de la memoria de estos tiempos sean borrados, desaparecidos, como si nunca hubieren existido, que sean nada más un mal sueño, que el niño llora,..

Solo despedirme queda, entrar con el buen Sancho y olvidar por un tiempo este bello calvario
Que es desafiar a los cuerdos para que de vez en cuando anden algo locos, y que a tus pies señora
Se inclinen y así darte muestra de mis hazañas, cuentas de mis lagrimas y de este tierno amor que me mantiene esclavo de tus caprichos…

Hasta más ver mi Señora, en mi pensamiento os guardo…
                             Vuestro soy
 Don Quijote de la Mancha
 
                                                                                              Epi

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