lunes, 2 de diciembre de 2013

Por el viejo sendero de las flores


*De mirar tranquilo, son tus ojos en la clara mañana,
el viento en su constancia de viajero,
tu nombre susurra, y a mi me basta.                                  
Inmensidad, en revuelo de hojas secas,
que hasta la plaza llegan, en  rodar continuo,
sin prisas, 

Como manantial sereno,
leve desorden, que provoca la lluvia en su caer, 
hace saltar en mil pedazos,  el espejo que  tú rostro refleja,
agua fresca, vida que se  renueva, para luego recomponer sin falta.

-Si por azar, amor el destino, en su continuo rodar,
en la plaza de tu vida me dejó
que al verte mis ojos,
de mi cansado cuerpo, arrancó este suspiro.
Y mezclado entre las hojas,
sobre mí, me alzo para luego caer prendido,
como el suave cabello que importuna tu rostro,
ruégale al viento, que lo mantenga en alto,
para que no mancille tu hermoso rostro de blanco alabastro

*Siento los pulsos de primaveras renovadas,
sensaciones dormidas, 
savia joven que a mi corazón retorna.
Ya no es olivo mi cuerpo retorcido,
junco verde, flexible que a los impulsos de tu aliento,
dejo en su libre albedrío.
…¡Que tardas amor!

-Ligero el viento me trae, de los confines de la tierra,
donde los inviernos son largos, de cortas primaveras.
Viajando en el sueño, atravesando valles y montañas,
prendido entre los árboles,
en el canto de los pájaros entretenido.
Amor.
Adormeciendo los días, apresurando la partida,
como heraldo, va por delante mi aliento,
que invade tu cuerpo,
Haciéndolo danzar en armonía
cual  junco.

Y en gracia convierte mi impetuoso aliento
en tibios labios sedientos, que te rozan y en ese breve acto,
en mil mariposas se deshacen.

*Ven dejemos estas orillas
Apartémonos, del silencio cómplice de la gente.
Que mil sonidos contienen la noche, para los que saben escucharla.

No traigas luces, que de estrellas esta sobrada,
que la luna por un breve momento no salga,
para evitar las miradas no deseadas
sin que  sorprendan,
esta deliciosa huida del amado con la amada
Y partamos

- Ven amor, que mi cuerpo descansa apoyado
en el tilo, el agua fresca del arrollo, adormece
mi sentidos, en su murmullo constante, tu voz
he sentido.

La luz tornasolada del atardecer, me devuelve tu imagen
en mil tonos, sobre las gotas almibaradas del temprano rocío
despertando los aromas, embriagando los sentidos

Y no te he visto, pero esta hoja en mi pecho delata que te he
conocido, en otra época.
En ese futuro que el destino nos tiene
prometido

* No, desfallezcas, no arranques de tu pecho mi beso
en hoja convertido, que es amor, y aquí te espero
En la plaza del olvido, junto a la fuente, hendida mi mano
en su espejo, acariciando a si tu rostro.
Contando los minutos, en gotas me bebo el tiempo,
ansiando tu llegada

-Coge mi mano, amor que la espera ha terminado
El polvo del camino en los arroyos he dejado,
mi cansancio, entre los árboles como un viejo traje
colgado.

Coge mi mano amor y partamos,
Por el viejo sendero de las flores
Por el eterno camino de los enamorados….
                                                                                              Epi

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